Ignasi Garcia: "Necesitamos una recuperación económica con visión humana y retorno social"

El diputado de Transición Energética, Energías Renovables y Residuos de la Diputació de Castelló considera que la pandemia ha servido para ver qué no funciona y para dignificar profesiones

La Comunitat Valenciana no ha sido una de las más castigadas por la pandemia del coronavirus, pero su huella ya ha iniciado una crisis económica de la que costará salir, según advierten las voces expertas. En medio del debate sobre cómo se debe reconstruir el territorio, hablamos con Ignasi Garcia, concejal de Limpieza y Reciclaje del Ayuntamiento de Castelló y diputado de Ciclo Integral del agua, Transición Energética, Energías renovables y Residuos de la Diputación de Castelló, que asegura que la pandemia ha servido para reconocer el valor de profesiones esenciales para el día a día de la sociedad.

¿Cómo habéis gestionado desde el Ayuntamiento de Castelló y la Diputación esta crisis?

Como concejal y diputado ha sido muy intenso. Como persona lo he pasado como todos pero el hecho de tomar decisiones, reunirnos en todo momento y telemáticamente… ha sido muy intenso y había días que no teníamos ni tiempo para pensar. Pero también ha sido uno periodo de mucha incertidumbre porque al final esperábamos las órdenes del gobierno central, tomábamos las decisiones antes y después teníamos que hacer cambios… y esa incertidumbre la seguimos teniendo. Nosotros hemos hecho todo uno plan de redistribución del personal para la atención al público pensando que la distancia de seguridad eran dos metros y después por ejemplo se dijo que uno y medio. Esto cambia mucho lo que habíamos pensado. Pero es un gran reto y nos toca ser valientes y hacer lo que quizás en otros momentos no queríamos hacer y no sé si seremos capaces de innovar y de prepararnos para otra situación como esta o volver a lo que ya teníamos sin darnos cuenta de la agilidad que tienen ciertas modalidades económicas o productivas para hacer las cosas.

Seguramente ha habido proyectos que se han tenido que parar, ¿pero también ha habido otros que se han iniciado?

Sí que es cierto que algunas cosas se han tenido que quedar paradas pero el coronavirus también nos ha permitido avanzar algunas otras. Por ejemplo, yo que llevo la parte de atención ciudadana en el Ayuntamiento de Castelló, hacía mucho de tiempo que quería implantar la cita previa, un plan de fomento de la atención electrónica, la mayor agilidad en la gestión de archivos… para evitar la movilidad y facilitar el día a día, y con el coronavirus se ha desbordado. Nuestro objetivo era que en dos años el 25% de la documentación que se registrara en el ayuntamiento de Castelló fuera electrónica y si se mantienen las cifras de estos 70 días, hemos llegado al 40%. Yo creo que la gente ha sabido adaptarse y esto está muy bien.

También ha habido otros que no se podían paralizar. Yo creo que esto es importante porque hay discursos políticos que siempre hablan del coronavirus como si fuera el paraguas de todo, como si el resto no contara, y hace falta no olvidar que tenemos retos que hay que cumplir. Por ejemplo, un nuevo modelo económico que por suerte Europa ha visto la necesidad de una Green Recovery y de una reconstrucción que hace falta que se desarrolle desde lo punto de vista de la sostenibilidad y medioambiental. Por lo tanto, el coronavirus no solo no ha parado algunas cosas, sino que también ha demostrado algunas, como por ejemplo que reciclar la basura es esencial en nuestra vida o nos ha permitido reconocer trabajos que eran esenciales pero que alguna gente miraba por encima del hombro por una cuestión clasista. Es una de las cosas de las que más contento estoy. Por ejemplo, un día el vecindario de una calle estaba esperando que llegara el camión de la basura y cuando lo vieron lo aplaudieron y lo grabaron en vídeo. Yo creo que es una de las imágenes más emocionantes.

La Diputación de Castelló será la primera institución de España que se adhiere a la Alianza por la Recuperación Verde de la Unión Europea. ¿Qué significa esta unión?

Lo que hemos hecho es una declaración de intenciones, pero a veces yo creo que las instituciones tenemos que marcar qué hay que hacer y cómo tenemos que hacerlo. Esta declaración ha tenido su efecto porque la comisión europea ha visto que hay que invertir pero en términos de sostenibilidad. Esto quiere decir que si hay que hacer obra pública se tiene que tener en cuenta la gestión del agua para no perderla, la no contaminación de nuestros acuíferos… significa que si tenemos que hacer una inversión pensemos antes en la movilidad sostenible o en la eficiencia energética. Que reutilicemos al máximo, reciclemos, que hagamos que las cifras de lo que tenemos bajo suelo mejoren mucho. Al final, necesitamos que haya una recuperación económica, que haya movimiento, pero se tiene que tener esa visión humana y pensar que aquello que hay que invertir va a tener un retorno social, ya sea porque sea una obra esencial en la parte medioambiental o bien porque hablamos de inversiones en nuestras residencias de mayores o centros educativos que al final responden a una necesidad que pide la gente.

¿Cómo podemos conseguir la recuperación económica y a la vez ir de la mano de la sostenibilidad?

No es una pregunta sencilla, pero es la que toca. Yo creo que hay que tener en cuenta que no es una cuestión de las administraciones, pero sí que hace falta que actuemos porque las empresas enseguida se dan cuenta.

En segundo lugar, ser conscientes de que del mismo modo que antes hacíamos grandes inversiones para mantener las carreteras, también necesitamos inversiones para el tratamiento de nuestra basura o para que los residuos agrícolas puedan convertirse en piensos y por tanto que haya una economía circular.

Hay que ser valientes a la hora de legislar. La máxima de quien contamina paga hay que volver a ponerla encima de la mesa. Por supuesto hay la parte positiva de incentivar a los proyectos que contribuyen pero también hay que hablar de las consecuencias de no hacerlo. Si somos capaces de hacerlo las administraciones y lo trasladamos a las empresas cambiará, porque las empresas tienen ganas de innovar y de actuar en ese sentido porque es el futuro y las cifras son duras. Esa dicotomía que alguna gente liberal ha querido creer de que una cosa es medio ambiente y otra son los recursos económicos se ha demostrado que la cuestión no es salud o dinero, porque si no hay salud no hay dinero. Ni tampoco es medio ambiente o ganar dinero. Si tu beneficio económico tiene que ser a costa otras cosas no está bien pensado ni genera riqueza.

Se están analizando las aguas fecales de algunos municipios para rastrear la Covid-19. ¿Cómo surge este proyecto?

Se trata de una colaboración con FACSA, la UJI, el CSIC y hay una autorización para hacer una prueba piloto que encuentre trazas de ADN de la COVID-19 en el agua. Nuestros residuos tienen mucha información y si se sabe gestionar bien nos puede servir para ver qué está pasando y qué podemos hacer. Hace mucho tiempo en la ciudad de Castelló se hicieron estudios de residuos de estupefacientes y del mismo modo podríamos detectar si hay un incremento de personas que al ir al lavabo echa restos de la Covid-19. Justamente por la naturaleza del virus que no se manifiesta en días, nos permite avanzarnos y ver en qué territorios hace falta una especial actuación para atenuarlo con antelación.

Este proyecto se está haciendo en otras zonas de España, en la ciudad de Castelló y también en municipios diversos y queremos ver si hay suficiente calidad en el análisis para intentar llegar a tener indicadores que nos permiten avanzarnos a un posible rebrote, es decir, que podamos ver el rebrote mientras pasa y no cuando ya ha pasado y esto es una herramienta que nos permitiría avanzar. Ahora que no tenemos una vacuna y viendo que han muerto decenas de miles de personas en España vemos que había que intentarlo y esperamos que nos sirva o al menos habremos aprendido.

¿Tenéis previsto ampliarlo al resto de municipios de la provincia?

Si funciona y económicamente es asumible, es una política que hay que tener en cuenta. Yo creo que será así porque es una investigación que hay que extender al menos a municipios que sean más susceptibles de tener rebrotes. Cuando analizas la información te das cuenta de que hay zonas que han sido sometidas a confinamiento sin ningún caso y la idea, por lo tanto, seria hacerlo a gran escala y que llegue a la mayor parte de la población posible.

Formarás parte de la Mesa de Diálogo para la Reconstrucción de la Comunidad Valenciana. ¿Qué ideas tienes en mente?

Nosotros en la Diputación hicimos una serie de mesas de diálogo que fueron muy provechosas y ya vamos un poco con la lección hecha. Creo que se ha demostrado que hay inversiones que hay que hacer pensando en verde más allá del marco de la Comunitat Valenciana. Por ejemplo, hace falta que Madrid acabe con el oligopolio de la energía eléctrica para avanzar en un nuevo modelo energético y mientras que no se hagan hay ideas muy buenas como la nueva ley autonómica.

Otro pilar fundamental en el cual trabajamos desde el Ayuntamiento y la Diputación de Castelló es la educación ambiental. Tiene que ser el nuevo paradigma. Llegamos muy tarde pero hará que se tome conciencia, que se trabaje día a día para ver la efectividad de los cambios.

Y otra es involucrar a la empresa privada al buscar medidas y buscar cómo conseguir que quien contamine pague. Tenemos que ir a un nuevo modelo donde haya una reutilización, un modelo económico sólido, acabar con un trabajo precarizado, ver que es necesario un equilibrio para no explotar zonas que están empobrecidas.

¿Qué reflexión has hecho de esta pandemia?

La pandemia nos ha servido para valorar las cosas más simples, he echado mucho en falta a mi familia y amigos y ha servido también para humanizar determinadas profesiones, para reencontrarnos con los medios de comunicación que han hecho un trabajo extraordinario. No sé si habrá servido para unirnos, pero sí que creo que nos ha hecho más humanos. También hemos visto la vuelta de una campaña que me da miedo, con los peores argumentos del bipartidismo de «estás conmigo o contra mí» o simplistas. Me da miedo que perdamos el matiz. Hemos visto una crispación que no favorece en nada. En definitiva, yo creo que la pandemia ha sacado lo mejor y lo peor de nosotros, se ha visto muy claramente qué no funcionaba y qué había que mejorar y el reconocimiento de nuestras tareas. Y hemos visto la necesidad de tener cura y la diferencia entre lucha y cura.

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