92 hortensias blancas y la tierra de las 33 comarcas recuerdan a las víctimas de la COVID-19

La escultura ‘En record’, recordará siempre todas las víctimas valencianas de COVID-19 en el Umbracle de València

92 hortensias blancas y la tierra de las 33 comarcas recuerdan a las víctimas de la COVID-19
08/10/2020 -

L’Umbracle de València ha sido testigo hoy, alrededor de las 12h, del homenaje a todas aquellas personas valencianas que nos han dejado a causa de la COVID-19, que con la llegada del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, el presidente de la Diputación de València así como del presidente de las Cortes, Enric Morera, la Ciutat de les Arts i les Ciències se quedaba pequeña al albergar esta mañana todos los sentimientos y emociones que afloraban en la piel y memoria de cada uno de los asistentes así como de cada homenajeado.

Con una alta carga sentimental, la periodista y presentadora Clara Castelló ha puesto voz a este acto solemne que empezaba poniendo de relieve el alto impacto que asola el mundo y ha impactado en el territorio valenciano poniendo fin en la vida de más de 1.600 valencianos y valencianas. «1600 valencianos y valencianas nos han dejado de forma inesperada, personas con nombres y apellidos de nuestros pueblos, de nuestros barrios, y a los que hoy recordamos», empezaba la periodista y encargada de conducir el acto.

Seguido de un solemne minuto de silencio, se inauguraba ‘En record’, la escultura de la artista alcoyana Rosana Antolí que como símbolo de la compilación de cada rincón del territorio valenciano y en memoria de cada valenciano y valenciana que nos ha arrebatado la COVID-19, cuenta con tierra de las 33 comarcas del territorio. Así, gracias al Servei de Bombers Forestals de la Generalitat se ha recogido tierra de lugares emblemáticos desde Vinaròs hasta Orihuela dando fruto al zócalo de una obra para el recuerdo. Desde el Benacantil de Alicante hasta la Alameda de Morella; del castillo de Xàtiva a la Muntanyeta de Alzira y desde el Palmeral de Oriola hasta la ermita de la Magdalena de Castelló, un largo territorio vertebrado por la fuerza del recuerdo individual y la memoria colectiva. De Sur en Norte, de Oeste a Este, su tierra, su esencia, ha sido extraída para formar arte del monumento en recuerdo a las personas que nos han dejado por la COVID-19, un trozo de todas y cada una de las comarcas, del mejor de nosotros.

Seguidamente una ofrenda floral de hortensias blancas a ritmo de ‘In memoriam’, una pieza musical creada a propósito para este homenaje por el compositor Adam Ferrero que ha acompañado después a la interpretación de ‘Impresión nocturna’, de Lorente Gaos; ‘Canto místico’, de Manuel Palau Boix, y ‘Oda a San Marcelo’, de Adam Ferrero.

Un acto único, necesario y cargado de simbología, añoranza, pésame pero también coraje, y es que al mismo umbráculo han asistido personas afectadas y familiares de personas que nos han dejado por coronavirus procedentes de las diferentes comarcas valencianas, así como alcaldes y alcaldesas de las localidades de estos territorios y las principales autoridades de la Comunidad. Emotividad y recuerdo no han faltado en este homenaje, al igual que cada vez que un valenciano o una valenciana pasee por el Umbracle y se encuentre con la escultura imponente con una altura de más de tres metros, será en recuerdo que todos aquellos que nos han dejado y que el virus nos ha arrebatado.

Como representantes de las personas afectadas ha participado en el acto el periodista Lluís Motes, quien en su intervención ha destacado «el golpe brutal» que ha supuesto la pandemia y ha deseado que la vida «no nos hubiera llevado a este momento».

Así mismo, Motes ha reflexionado sobre la necesidad de «no desfallecer» y ha remarcado el compromiso por parte de toda la sociedad valenciana de «reconocer, reprochar y recordar».

En representación del personal sanitario ha intervenido en el acto la jefa de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital General de Alicante, Esperanza Merino, que ha destacado el trabajo realizado por los diferentes profesionales, «que dieron el máximo de sí mismos» en un momento que requería dar una respuesta «rápida, dura y difícil».

«Hemos intentado vivir el lema de los médicos del siglo XIX: curar a veces, aliviar a menudo y acompañar siempre». «En los últimos siete meses, -ha continuado Merino-, hemos generado mucho de conocimiento científico que tiene que ser la base para afrontar nuestro presente y nuestro futuro. Como profesionales sanitarios, la ciencia es nuestra guía diariamente en todas nuestras actuaciones con pacientes pero tiene que guiarnos a todos como sociedad: a las autoridades sanitarias para el establecimiento de la gestión de la epidemia y de las nuevas medidas que haya que tomar y a cada uno de manera personal para saber como comportarse para limitar la extensión de la infección».

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