La reducción drástica de contacto social se erige como vacuna para doblar la curva

La consellera de Sanitat Universal i Salut Pública, Ana Barceló, ha advertido que la presión hospitalaria es mantenida y creciente

La reducción drástica de contacto social se erige como vacuna para doblar la curva

El avance de la pandemia «sin control» ha superado, incluso, los datos de la primera ola. La propia Consellera de Sanitat Universal i Salut Pública, Ana Barceló, lo advertía ayer en Les Corts, tras la publicación en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) del nuevo decreto que limita las reuniones sociales y confina perimetralmente las grandes capitales. Y es que la reducción drástica de encuentros sociales y el autoconfinamiento en sí son medidas «duras» pero «necesarias» para doblegar la curva de esta tercera ola en la que la Comunitat Valenciana ya supera la media de incidencia acumulada nacional, como señalaba la alcaldesa de Castelló, Amparo Marco, al conocer el cierre de la capital de la Plana.

El 70% de los brotes se producen en el ámbito social y familiar

Ayer lunes, la consellera de Sanitat Universal i Salut Pública, Ana Barceló, compareció en Les Corts para informar sobre la evolución de la pandemia provocada por la COVID-19 en la Comunitat Valenciana, en la que se superan los 61.000 casos activos en esta tercera ola. La situación es de presión mantenida y creciente en prácticamente todos los departamentos de salud, ha advertido.

La titular de Sanidad reconoció que «el número de casos positivos, las hospitalizaciones y el número de fallecidos superan ya las cifras de la primera ola», y detalló que, a 25 de enero, el índice de reproducción del virus es de 1,03 contagios por persona, mientras que la incidencia acumulada en los últimos 14 días asciende a 1.245 casos por cada 100.000 habitantes, 529 en los últimos siete días, por encima de la media de España.

Además, desde que comenzó la pandemia se han registrado 5.163 brotes con 27.327 casos asociados, que cada vez han hecho engrosar más la lista. En la última comparecencia que ofreció junto al president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, para anunciar el cierre de la hostelería y la limitación del horario de los comercios, Barceló explicó que al inicio los contactos de las personas infectadas solían ser 2 o 3 personas, mientras que ahora ya hay al menos 6 o 7. «Casi el 70% de los contagios se producen en el ámbito social y familiar», detalló.

Por grupos de edad, la consellera ha detallado que en la última semana predominan los casos en 35-64 años (39%), mayores de 64 (26%) y 15-34 (23 %). La ocupación hospitalaria es de actualmente 4.338 ingresados en planta y 586 pacientes en camas de críticos.

Por otro lado, más de 4.000 personas han fallecido con COVID-19 desde que comenzó la pandemia en la Comunitat Valenciana, con una tasa de letalidad desde el inicio del 1,77%. «Detrás de estas cifras hay vidas rotas, inacabadas. El coronavirus también nos ha condenado a la soledad más absoluta en el momento de la despedida», ha lamentado.

Reuniones sociales solo con convivientes

Con estas cifras, el Consell ha endurecido las restricciones. La semana pasada, anunció el cierre total de la hostelería, de centros deportivos y de algunos negocios, así como la reducción del horario de los comercios y del aforo en ceremonias o velatorios. También se levantó el confinamiento perimetral de municipios como Soneja, Borriol o Jérica al no haber tenido efecto y pidió sin éxito el adelanto del toque de queda a las 20:00 horas.

Sin embargo, este domingo Ximo Puig sorprendió con el anuncio de nuevas restricciones que comenzaron ayer lunes hasta el próximo 15 de febrero: la limitación de reuniones solo a reuniones personas conviventes en los espacios privados, salvo excepciones, mientras que, en los espacios públicos cerrados o al aire libre quedan limitadas a un máximo de dos personas, que podrán ser de dos núcleos de convivientes, salvo que se trate de convivientes. Y el confinamiento perimetral de las capitales de provincia los fines de semana.

De esta forma, las ciudades de más de 50.000 habitantes quedan cerradas perimetralmente durante los fines de semana y festivos. Es el caso de Castelló de la Plana y Vila-real en la provincia de Castelló, y de València, Alacant, Elx, Torrevieja, Torrent, Orihuela, Gandia, Paterna, Benidorm, Sagunt, Alcoi, Sant Vicent del Raspeig y Elda-Petrer. Una medida que arranca este viernes hasta el 15 de febrero y que se aplicará desde las 15:00 horas del viernes hasta las 06:00 horas del lunes siguiente.

Al conocer la noticia, la alcaldesa de Castelló, Amparo Marco, declaró que se trata de una «medida dura pero necesaria ante el aumento de casos en toda la Comunitat Valenciana» y recordó que el ayuntamiento ya ha movido ficha en este sentido, con el cierre de instalaciones municipales, de salas culturales y con un claro mensaje: la necesidad de autoconfinarse como mejor vacuna para doblegar la curva.

Este lunes añadía, precisamente, que «necesitamos bajar la curva como sea, no podemos seguir con esta escalada, ya que estamos incrementándola exponencialmente, y hay que bajar la presión sobre los hospitales. La salud está por encima de todo».

Por el momento, desde el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) el Ministerio de Sanidad ha declinado que sea necesario volver a instaurar el confinamiento domiciliario como el de marzo.

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