Falomir: "La mejor política no es la que se hace pensando en qué hacer para ganar las elecciones, sino la que piensa en el futuro"

El alcalde de L’Alcora asegura que el vecindario se ha unido en la lucha contra la pandemia y anuncia la construcción de la futura Casa de la Cultura

La crisis del coronavirus ha provocado un lastre social y económico en cada rincón del mundo. Sin embargo, también ha sacado la cara buena de los seres humanos con multitud de muestras de solidaridad, como en el caso de L’Alcora, donde cada vecino y vecina se ha volcado para ayudar. Castelló Extra estrena sus contenidos propios de Converses con una entrevista en profundidad a Samuel Falomir, alcalde del municipio, que asegura que el equipo de gobierno trabajará para que los proyectos en marcha salgan adelante pese a esta dura etapa.

La primera pregunta es casi obligatoria: ¿cómo habéis vivido desde el Ayuntamiento la crisis de la pandemia de la COVID-19?

Yo creo que, evidentemente, ha sido una situación muy complicada que nos ha puesto a todas las administraciones a prueba de la capacidad que teníamos de reacción a una pandemia y, sobre todo, ante una cosa tan desconocida para todos, porque podemos tener manuales u otras experiencias de cómo gestionar otros problemas o crisis, pero una pandemia no. Por lo tanto, ante esta situación, nosotros teníamos dos cosas claras que eran evidentes. Por un lado, teníamos que poner todos los medios para evitar que la población se viera afectada lo menos posible y, por otra parte, sabíamos que a causa de la pandemia se derivaría una crisis económica, con lo cual familias que estaban pasándolo mal lo pasarían más mal, y familias que no se verían nunca en esta circunstancia también. Evidentemente, nos ha tocado rediseñar toda la hoja de ruta del Ayuntamiento, todo lo que teníamos previsto para este año. Muchas cosas se han quedado a la espera que venga una situación económica y social más favorable y reorientar todos los esfuerzos tanto humanos como económicos del Ayuntamiento para hacer frente a esta situación.

El pasado mas de abril anunciasteis un aumento en un 100% del presupuesto para un sector que ahora ha sufrido mucho, la hostelería. ¿Cómo ha reaccionado este sector ante este compromiso del Ayuntamiento?

La hostelería es uno de los sectores que más lo ha sufrido, y además porque los ha pillado en unos meses que eran fundamentales para ellos, como los de la Semana Santa y Pascua, unas fiestas muy arraigadas para L’Alcora y en las cuales mucha gente disfruta de la hostelería. Además, también ha sido uno de los sectores que ha sido el último en volver a subir la persiana. Por lo tanto, sabíamos que teníamos que poner una serie de recursos en marcha, y doblamos las ayudas que teníamos para fomentar la hostelería y el comercio local para financiarlo por parte del Ayuntamiento, llegando hasta los 36.000 euros de ayuda que habitualmente ponemos de gasto. Y, además, hemos sacado una serie de ayudas que están publicadas y ya pueden pedir, como son aquellas que van directamente a los autónomos o las de «Renueva tu negocio», porque sabemos que muchos comercios y mucha gente de la hostelería tendrá que hacer una serie de inversiones como mamparas o con la ampliación de las terrazas, por ejemplo. Por eso, por parte del Ayuntamiento, intentaremos ayudarlos de la mejor manera posible y que, cuando se acabe el año, evidentemente habrán tenido perdidas, pero al menos que puedan ver que el Consistorio ha estado apoyándoles.

Las Fiestas del Cristo se suspendieron ante la pandemia del coronavirus

¿Cómo has visto la reacción del pequeño comercio ya en las fases de la desescalada? ¿Cómo está resistiendo el pequeño comercio de L’Alcora?

La verdad es que, cuando empezamos a hablar con ellos, nosotros pusimos mucho énfasis en decir que la solución todos la sabemos: es salir a comprar aquí, a pesar de que, muchas veces, muchos tenemos la tendencia de ir a las grandes superficies porque estamos mucho más cerca de ellas, y no valoramos todo aquello que podemos consumir en el pueblo. Hagamos una cosa que me gusta mucho decir, «Fem poble». De este modo, mejoras nuestra economía local, las familias, nuestra gente porque puedan subsistir y, si esto siempre es importante, en una situación como esta es primordial. Sí que es verdad que mucha gente del pueblo y de los comercios nos ha dicho que lo ha notado, que ha notado que la gente del pueblo que habitualmente no era cliente, veían que estaba reaccionando a esa manera de hacer pueblo y de hacer un esfuerzo para consumir en el pueblo, porque, además, muchos de los productos que encontramos fuera los encontramos aquí mismo, e incluso con mejor precio.

Desde el primer día el equipo de Servicios Sociales se puso a trabajar sin cesar para que le llegara todo lo que le podía hacer falta a la gente»

En esta pandemia, el equipo de los Servicios Sociales ha estado en primera línea de batalla. ¿Cómo valoras la tarea de estos meses del equipo?

Yo creo que ha sido fundamental no, lo siguiente, porque la verdad es que desde el primer día toda la gente del equipo de Servicios Sociales se puso a trabajar sin cesar para que le llegara todo lo que le podía hacer falta a la gente. Yo creo que hemos tenido la gran suerte que durante estos últimos cuatro años, el gobierno del Botànic, el gobierno de Ximo Puig, dio un gran impulso a los Servicios Sociales municipales. Si antes teníamos tres o cuatro personas, ahora disponemos de un gran equipo humano en ese departamento, que es lo que ha hecho posible que podamos afrontar esta situación. Si esta situación la hubiéramos enfrentado con el número de funcionarios que teníamos hace unos años, habría sido muy complicado.

Uno de los planes más ambiciosos que habéis presentado ha sido «Reiniciemos L’Alcora». ¿Cómo se ha podido trabajar este plan y que destacarías de él?

Este plan tiene varios objetivos. Por un lado, fomentar la economía a escala local. Por lo tanto, teníamos una serie de ayudas, que además estamos aprobando ahora por Junta de Gobierno como son el tema de rehabilitación de viviendas, mejorar eficiencia energética, mejora de fachadas, que todo esto al final va orientado a que trabajan empresas del pueblo, también mediante la implicación de la gente privada, a escala particular. Después, tendríamos una serie de ayudas directas de 150.000 euros a los autónomos, ayudas para el tema de inversiones y directamente a la hostelería. Y también una serie de obras pequeñas que, con su importe, nos permiten poder contratarlo todo con empresas locales, con lo cual también haremos cosas pequeñas que hemos priorizado hacer este año para dejar aparcados proyectos de mayor envergadura, pero que sean obras a qué puedan optar empresas del pueblo. Además, dentro de ese plan también tenemos el tema de la compra masiva de mascarillas que hicimos para toda la población, el incremento de un 70% en las ayudas sociales y los convenios para fomentar la hostelería y el comercio local.

En esta pandemia, lo positivo es que hemos visto mucha solidaridad. ¿Te esperabas el compromiso y la actitud de remar todos juntos para salir de esta pandemia?

L’Alcora se caracteriza por ser un pueblo solidario. Aquí se hacen, durante el año, muchísimas cosas solidarias, y siempre ves que la gente se vuelca en participar, en organizar y en implicarse. Pero sí que es verdad, yo todos los días recibía algún correo electrónico, algún mensaje por redes sociales de algún vecino ofreciendo su tractor, por ejemplo, para la limpieza de las calles, u ofreciéndose para coser mascarillas, para ayudar a gente mayor…. Esto lo hemos visto desde el primer día, y esto a uno lo llena de satisfacción, ver que su vecindario, ante estas circunstancias y ante el riesgo que suponía salir a la calle, se arriesga para ayudar al resto. Es muy satisfactorio.

L’Alcora se caracteriza por ser un pueblo solidario y eso te llena de satisfacción»

También eres presidente del Pacto Territorial por la Ocupación de la Cerámica. En un momento donde estamos sufriendo por todos los sectores vitales de nuestra tierra, ¿cómo ves el futuro inminente del azulejo, de la cerámica?

Yo creo que es fundamental. Si lo era antes, ahora todavía más, porque encontraremos a gente que vendrá también del sector, que tendrá problemas, y habrá que ayudarla. Desde el Pacto, nosotros tuvimos claro que teníamos que ser útiles ante la pandemia. Por lo tanto, todos los técnicos que estaban trabajando para el Pacto, con el tema de la orientación para nuevos emprendedores y transmisores de empresas, decidimos que en plena crisis lo que necesitábamos era que toda esa gente que tenía empresas, comercios locales o que eran pequeños autónomos recibiesen ayuda para que pudieran salir de esa situación. Ayudándolos, por ejemplo, a tramitar las ayudas otras administraciones públicas. Por lo tanto, desde el primer día, todos los miembros del Pacto de la Cerámica se pusieron a trabajar en esa dirección de ayuda, de gestores de esos pequeños autónomos y de esas pequeñas empresas, para ayudarles a tramitar y poder hacer frente a esta situación.

Hace poco celebraste el primer año de esta legislatura, aunque en el anterior ya fuiste alcalde durante dos años. En esta nueva legislatura, renovaste con mayoría absoluta. ¿Te esperabas esta respuesta de los vecinos y las vecinas de l’Alcora?

No, la  verdad es que no. Habíamos trabajado muchísimo todo el equipo de gobierno, los tres partidos que formábamos parte, todos, estábamos convencidos que mejoraríamos los resultados. Y la gente tuvo la sensación, o también lo vio así, porque los cinco regidores que formábamos parte del Grupo Municipal Socialista nos esforzamos muchísimo y, bueno, tuvimos un resultado que no nos esperábamos. Una mayoría absoluta en estos tiempos era muy complicada. Sí que la soñábamos, pero no lo esperábamos. Era una grata sorpresa que, al mismo tiempo, era una gran responsabilidad. Hemos cumplido un año, y parece que hace mucho más tiempo. Un sabor un poco agridulce, porque habríamos podido hacer muchas más cosas de las que hemos hecho si no hubiera surgido toda esta situación, pero sabemos que en la legislatura muchos proyectos están encarrilados, quedan tres años por delante. Esperamos que no tengamos que volver atrás, en el sentido de confinamientos, que estrangulen la vida económica y política de un municipio, y que podamos salir adelante con esa hoja de ruta.

¿Cuáles serán los principales ejes, los principales retos de estos cuatro años, aunque ahora se hayan visto un poco modificados por la situación de la pandemia?

Nosotros teníamos un programa de gobierno que, evidentemente, queremos cumplirlo, y lo que tenemos claro es que hay que trabajar con objetivos. Yo siempre digo lo mismo, la mejor política no es la que se hace pensando en qué hacer para ganar las elecciones, sino la que se hace pensando en el futuro de un pueblo los próximos diez años, independientemente de que sepas o no si tú vas a estar o no. Yo no estaré diez años de alcalde, esto lo tengo muy claro, pero lo que tengo muy claro es que para que de aquí a diez años l’Alcora sea mejor, mi visión como alcalde no puede ser lo que tendré que hacer de aquí a tres años cuando vuelven a ser las elecciones, sino todo aquello que habré estado trabajando para que l’Alcora sea mucho mejor de lo que es hoy en día. Por lo tanto, estamos trabajando en muchos proyectos que llevábamos dentro de nuestro programa de gobierno para ponerlos en marcha. Es muy importante hacer un pueblo mucho más amable para las personas. Estamos muy centrados en el tema de la accesibilidad. Por eso, uno de los proyectos que tenemos en marcha es el proyecto Enrique Grangel Girona. Este año, vamos a finalizar el proyecto. Este año, queríamos iniciar esa obra, pero nos ha tocado dejarla aparcada para el año que viene, pero queremos hacerla sí o sí porque es necesaria. Después, tenemos un problema en la fábrica Sanchis, que hay una serie de peligros porque todo el techo es de fibrocemento. Tenemos ya hecho el proyecto, falta iniciar el expediente para obligar a la empresa o al Ayuntamiento a que se elimine todo ese fibrocemento y deje de ser un peligro.

Es muy importante hacer un pueblo mucho más amable para las personas»

 

Y, podemos anunciarlo hoy ya, tenemos un principio de acuerdo para comprar lo que era la Muy Noble, una empresa de cerámica que había aquí en el pueblo, y allí queremos hacer lo que sería la Casa de la Cultura, que nos permitiría dar respuesta también a muchos problemas que ahora mismo tiene l’Alcora, como por ejemplo poder hacer una casa de la música como se merecen. Esto nos permitiría hacer una reorganización también de todos los espacios municipales y que, por fin, l’Alcora pueda contar con ese centro de formación que queríamos, con un casal joven que realmente dé respuesta a las necesidades actuales de la gente. Incluso nos planteamos que podamos tener un albergue juvenil aquí también en la población. En definitiva, esta construcción de este edificio cultural nos dará pie a que podamos darle respuesta a muchos problemas que ya teníamos dentro del pueblo.

Estamos haciendo la entrevista en la Casa de la Música. Con la nueva Casa de la Cultura, ¿Qué papel tendrá esta Casa de la Música?

De entrada, la escuela está arriba y por tanto así dignificaremos lo que es la escuela de música porque aquí yo soy consciente que no están en las instalaciones que se merecen. Son mucha gente, son muchos niños, y es una alegría que mucha gente joven se implique en el mundo de la música, en la cultura. Por lo tanto, estar en unas instalaciones como las que se merecen, nada más y nada menos. Podrán tener un local de ensayo, que ahora es el Salón de Plenos, donde podrán hacer conciertos y la gente podrá disfrutar de esos conciertos de la banda de música. Por lo tanto, mejorar mucho sus condiciones. Y, evidentemente, este salón gótico siempre podremos utilizarlo para muchas más cosas.

De los proyectos que tenéis planificados, ¿alguno se ha visto afectado por la COVID y lo tenéis que replantear o se tiene que suspender temporalmente?

Teníamos cuatro proyectos que sí que se han visto afectados. Nosotros queríamos implantar este año ya un servicio de bus urbano por el pueblo, porque l’Alcora es un pueblo pequeño, pero grande. Se puede ir andando a todos los lugares, pero tenemos una orografía que, en muchos casos, genera dificultades, sobre todo teniendo en cuenta que en la parte más alta del pueblo vive gente mayor, y para ir al centro de salud, a las farmacias, a los supermercados, etc., está todo en la parte de bajo. Queremos poner un servicio de bus urbano, una ruta circular por el pueblo, que cada 15 o 20 minutos vaya recorriendo espacios itinerantes para dar ese servicio en el municipio y, al mismo tiempo, que gente que se desplace en vehículo pueda utilizar ese transporte público. Evidentemente, ante la actual situación en la cual en ese bus, probablemente, solo podrían ir dos personas, no tiene ningún tipo de sentido gastarse ese dineral para que solo puedan utilizarlo dos personas porque por el aforo está muy limitado. Entonces, esperaremos, y cuando realmente ese bus pueda dar un servicio real a la ciudadanía, que podrá utilizarlo, nosotros plantearemos un bus de unas 15 o 20 personas. Cuando se pueda dar uso, eso sí que lo sacaremos para poder dar ese servicio.

Después, teníamos un proyecto importante, que es la calle Enrique Grangel Girona, que es una arteria principal del pueblo que no tiene accesibilidad, tiene unas aceras que son de 50 cm. Queríamos hacerlo de una dirección única para dar a las aceras mucha más amplitud. Es un proyecto en qué Puig se ha gastado 6.000 euros y nos ha tocado dejarlo aparcado. Esperaremos de cara al año que viene. Nosotros hemos destinado 750.000 euros a medidas para luchar contra la COVID, medidas de emergencia, para dar trabajo a gente del pueblo.

Después, teníamos redactado ya el proyecto de la Sanchis, para quitar todo el tema de fibrocemento. Ese proyecto de Puig de 350.000 euros, pues el mismo. Ahora mismo, según está la situación económica, en los informes que tenemos a escala trimestral del departamento de intervención, la última proyección que vanis a hacer es que vamos a dejar de ingresar 600.000 euros que teníamos previstos. Por lo tanto, si vamos a dejar de ingresar dinero, también tenemos que dejar de hacer algunas cosas que teníamos previstas, porque esto es como una economía familiar y, si no, llegará final de año y veremos lo que hemos gastado y lo que hemos ingresado y tendremos un problema: habremos gastado más de lo que hemos ingresado, y esto, evidentemente, no podemos permitirlo. Ese proyecto, de momento, queda aparcado, pero sí que es uno de los que el año que viene queremos retomar para que esto se solucione lo antes posible.

También teníamos un proyecto acabado. Aquí, en l’Alcora, teníamos un PAI que se inició hace unos años. De hecho, se empezó a poner alcantarillado, bordillos, y se quedó paralizado. Era un PAI que tenía alrededor de 5.000 m². Lo que queríamos era hacer un proyecto para finalizarlo y sacarlo después por concurso público. Ese proyecto está hecho, pero, claro, ahora mismo decir a esos propietarios que tienen que pagar un millón de euros, aunque muchos sean empresas, consideramos que ahora no es lo más oportuno. Sí que es verdad que un proyecto de urbanización no depende del Ayuntamiento; son los propietarios quienes tienen que pagar sus cuotas. Si sabemos que muchos de los propietarios son empresas que, ahora mismo, no están pasando por el mejor momento, y ha sido parado doce años, pues quizás toca esperarnos un poquito más.

Uno de los puntos en qué todos pensamos cuando hablamos de l’Alcora es la Real Fábrica. ¿En qué momento se encuentran las obras o la rehabilitación de la Real Fábrica y que puede suponer para el pueblo y para la Comunidad Valenciana?

Tenemos dos proyectos en marcha, que ya están las obras en marcha. Sí que es verdad que tendrían que haber sido las obras para mayo, y teníamos una subvención por parte de la Diputación y por los Fondos Europeos. Tuvimos miedo, porque pensamos que quizás podríamos perder las subvenciones. Pero nos han dado un plazo de prórroga hasta el 1 de noviembre, así que en septiembre se acabarán las obras. En esta obra lo que estamos haciendo es la rehabilitación de la zona donde están los hornos, que es una de las zonas más emblemáticas de la Real Fábrica. Después, también tenemos lo que es la antigua fábrica, que está junto a los hornos, cubierta de fibrocemento, y lo que haremos es sustituir todo ese fibrocemento por un techo de las características que requiere una instalación de esas características, también para que se puedan llevar a cabo una serie de actividades dentro de ese espacio de una manera segura.

Por otro lado, también tenemos, dentro de todo el macroproyecto, una parte que es el edificio fundacional y la recreación de la fachada antigua de la Real Fábrica, que es un proyecto de 2 millones de euros, que se ha presentado ya el estudio al Ministerio de Fomento y allí vamos a optar a una subvención de 2 millones de euros por parte de lo que se conoce como el 1,5% cultural que destina el Ministerio a ese tipo de obras. Lo hemos presentado y no sabemos si nos la darán o no. Si nos la dan, el año que viene podremos empezar esas obras, y, si no, pues esperaremos un poquito para cuando vuelven a salir convocatorias. Son proyectos muy ambiciosos que el Ayuntamiento como tal no puede asumir, por lo cual tenemos que ir buscando subvenciones y, si en esta convocatoria no sale, pues a la siguiente volveremos a intentar optar a esos fondos.

¿Qué supone para vosotros que la Real Fábrica esté 100% rehabilitada?

Será un espacio a escala de turismo y cultura muy importante; no solo para l’Alcora, sino para toda la provincia. Será una zona donde habrá siempre una continua actividad tanto cultural como educativa. Y nosotros pensamos que será una representación muy importante dentro de la provincia.

Ya llevas dos legislaturas, una en coalición y otra en solitario con la mayoría absoluta. ¿Qué diferencias has vivido o ves de la anterior legislatura a esta?

Nosotros en la otra legislatura la verdad es que teníamos un gobierno bastante estable. Éramos tres partidos, con nuestras diferencias, pero lo que reinó fueron el acuerdo y el entendimiento, que nos permitieron llevar proyectos adelante. ¿Ahora tengo mucha más seguridad? Efectivamente, sí. También tenemos claro cuál es nuestra hoja de ruta, y tenemos que pasar menos tiempo debatiendo al respeto. Pero es verdad que siempre intento consensuar las cosas, independientemente de tener mayoría absoluta. Por ejemplo, el otro día aprobamos un plan de inversiones y votaron a favor Grupo Municipal Socialista, Grupo Más l’Alcora, y solo contamos con la abstención del Partido Popular. Ha habido diálogo con todos y todos hemos podido aportar. Los presupuestos de este año, a pesar de tener mayoría absoluta, nadie votó en contra; se abstuvieron. Entonces, aunque tenga mayoría absoluta, aquí al final tenemos que centrarnos en las prioridades. En el pasado plenario, la oposición presentó unas ocho mociones, y seis las aprobamos por unanimidad. Nosotros somos personas que, si una cosa vemos que es positiva para l’Alcora, aunque no sea nuestra propuesta, si es buena, no tenemos ningún problema en levantar la mano y trabajar porque esto que otro partido ha propuesto se lleve a cabo. No tenemos ningún tipo de inconveniente en trabajar para que otras propuestas, aunque no sean nuestras, se lleven a cabo si son buenas para l’Alcora. Pensamos que es importante.

Siempre intento consensuar las cosas, independientemente de tener mayoría absoluta«

¿Cómo has vivido personalmente y, evidentemente, como alcalde de l’Alcora, estos meses de confinamiento y de pandemia?

La verdad es que muchos días con mucha preocupación. Yo todos los días hacía las mismas llamadas. Yo hablaba con el coordinador del centro de salud, que me iba informando de la situación. Y, después, hablaba sobre todo con la directora de la residencia.

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