Pepa Cases: "Las artes escénicas creo que son herramientas indiscutibles para hacer reflexionar y contar cosas"

En la actualidad, copresenta el programa Trau la llengua y es monologuista en Comediants, dos programas de À Punt

Pepa Cases: "Las artes escénicas creo que son herramientas indiscutibles para hacer reflexionar y contar cosas"
14/08/2020 -

Pepa Cases (Nules, 1980) se caracteriza por ser una mujer polifacética. Empezó en el mundo artístico a los 4 años y todavía continúa al pie del cañón. Con 18 años se inicia en la interpretación en Vila-real en compañías de calle reconocidas y trabajando en giras nacionales y europeas como actriz, bailarina y coreógrafa. En la actualidad, copresenta el programa Trau la llengua y es monologuista en Comediants, dos programas de À Punt. Y, además, es cantautora y escritora. No hay profesión que Pepa Cases no haya probado, pero cuida y aprecia cada una de ellas.

Actriz, bailarina, coreógrafa, presentadora, cantautora, humorista… Si solo pudieras dedicarte a una profesión, ¿cuál seria?

¿Manifassera no vale? No sé si podría elegir. Muchas veces me han dicho: «Mira, elige una cosa solo y especialízate en esa cosa». Cuando tenía treinta años me lo pensé: «Voy a hacer solo danza». Y empezaban a salirme actuaciones de música y decía: «¡Ay, no! Mira, solo voy a cantar». Y, de repente, me ofrecían un espectáculo de teatro y yo decía: «¡Ay, por favor, que difícil!» Y he decidido ser manifassera, no puedo elegir. Me encanta todo lo que tiene que ver con la comunicación.

¿Cómo ha sido el camino para conseguir hacerte un lugar en el mundo de la danza contemporánea?

Llevo desde los cuatro años bailando. He hecho muchos años de clase y, después, empecé con el contemporáneo. Pero, en realidad, creo que en el mundo de la danza soy la actriz y en el mundo del teatro soy la bailarina. Tengo esta dualidad también de no saber muy bien cómo encajar. Y, a la vez, también ha sido una ventaja para mi trayectoria en general porque el trabajo que hago es muy teatral si hablamos de danza y es muy físico si hablamos de teatro. Creo que esta mezcla danza-teatro ha sido un poco la esencia o el secreto para que funcione el trabajo que yo hago.

Uno de tus espectáculos más conocidos es Bésame 2.0, una función donde reflexionas sobre la violencia machista. ¿Todavía lo continúas haciendo?

Sí, nunca habría pensado que estaría catorce años haciendo este espectáculo que ha evolucionado, porque ahora es la versión 2.0. Tiene humor, tragedia, danza, teatro, participación con el público. Lo he hecho en la calle, en espacios no convencionales, en teatros, en aulas más pequeñas que mi casa. Además, todas las temáticas sociales me importan mucho, pero yo como buena feminista el tema de la violencia de género… Hace catorce años no se le daba apenas importancia, cada vez se le da más. Este espectáculo no pasa de moda y se tiene que seguir haciendo porque abre mucho las mentes, sobre todo, de la gente más joven.

¿Crees que la danza se puede convertir en una herramienta pedagógica importante?

El teatro por supuesto. Pero en la danza no hay texto, es universal, a veces es abstracta o, incluso, puede generar dudas. Yo puedo hacer una cosa, pero el espectador puede ver otra. En teatro no pasa, el texto es mucho más explícito. Las artes escénicas, en general, creo que son herramientas indiscutibles para hacer reflexionar y contar cosas. En el caso de Bésame 2.0, para prevenir.

Te hemos visto en Comediants y desde hace un año copresentas Trau la llengua. ¿Qué hizo interesarte por el mundo de la televisión y de la comedia?

No lo tengo claro. Maria Juan me dijo un día: «Tú eras cómica, ¿tú sabes esto?» Y yo dije: «¿Yo? Yo no no. Si yo hago tragedia. Mis espectáculos son todos dramáticos. Tengo un espectáculo sobre violencia de género, otro sobre refugiados, otro que habla sobre la libertad». A partir de esta conversación, abrí un poco los ojos y me di cuenta que en todos mis espectáculos había una pequeña vertiente cómica que ayudaba también a la dramaturgia de la función. Siempre he contado monólogos sin ser consciente de que lo estaba haciendo. Supongo que llevo haciendo comedia toda la vida. Podemos decir que Maria Juan fue la descubridora de la humorista Pepa Cases. Que no es que haya gente que no me lo haya dicho nunca, pero en mi mente la comedia siempre ha ido incluida dentro de un espectáculo más teatral.

Después nació el espectáculo que tenéis juntas…

A raíz de aquí, yo empecé a hacer monólogos con la ayuda de Maria Juan. Ella para mí es la diosa de la comedia valenciana. Nuestro discurso es muy feminista, tanto el de Maria Juan como el mío. Y encontramos la manera de casarlo porque ella siempre bromeaba y me decía: «Tú tienes que hacer comedia». Y yo le respondía: «Sí, claro, yo haré comedia cuando tú bailes». Y, a partir de esta broma que hicimos un día, decidimos hacer Pepita y Mariua. Y en este espectáculo las dos hacemos comedia y bailamos. Es una dramaturgia teatral, pero dentro de ella hemos puesto danza, humor y es muy feminista.

Eugeni Alemany era el anterior presentador de Trau la llengua, después de un año de programa, ¿qué novedades crees que aportáis vosotros al formato?

Eugeni Alemany es un crack. Es un comunicador nato. Remontarlo es complicado. Pero yo creo que hemos aportado cosas diferentes. Xavi y yo somos absolutamente diferentes de Eugeni, evidentemente. Para empezar, la copresentación. À Punt ha apostado mucho por el tema paritario y esto es fundamental. Que hayan elegido una mujer y un hombre es un punto a favor de Trau la llengua. También hemos hecho un poquito nuestras las secciones. Tanto la de Xavi como la mía las hemos hecho algo más personales. Y, además, hemos intentado cada uno seguir su instinto. Mis reportajes son muy Pepa y los reportajes de Xavi son muy Xavi. Además, nos dejan suficiente libertad para que pongamos nuestro sello, pero todavía lo estamos encontrando.

¿Qué expresión o palabra que no conocías antes te ha llamado más la atención?

Muchísimas. «Boixar», «acaramullar», «fredolina». A veces, hablas en palabras churras y, de repente, aprendes palabras, y dique: «¡Ay, me gustan todas!». «Fraula», «les fraules». Tengo una sección que son palabras en riesgo. «Marraixa». Hay muchísimas. A veces me digo: «Tendría que pagar yo por estar en Trau la llengua porque no paro de aprender». Y tengo un equipazo.

¿Qué es lo mejor de trabajar con Xavi Castillo?

Es una persona que siempre está dispuesta a ofrecer. Con él nunca sabes hacia dónde vas. Yo creo que hacemos un tándem muy bueno en ese sentido. Yo soy la puntual, él es el impuntual. Yo soy la más correcta, la que se sabe el guion y la que sabe más o menos qué tenemos que hacer; él es un poco más por todas partes para esas cosas. Pero siempre tiene el don de la espontaneidad, de saber qué decir en el momento que tiene que decir, de improvisar, de sacar una risa siempre estemos grabando o no. Ese tándem lo tenemos súper equilibrado. Yo lo tengo todo más controlado, pero él tiene esa espontaneidad tan maravillosa, esa manera de hacer un «ye» y que todos acaban riendo. ¡Això és mel!

¿Crees que estamos ante el resurgimiento, por fin, de un nuevo star system valenciano?

Nunca se ha perdido. Los referentes han estado siempre. Carolina Ferre o Eugeni Alemany han estado siempre. Lo que pasa es que este vacío que se ha generado entre Canal 9 y À Punt se ha notado, no solo en la profesión, sino en los medios de comunicación y en todo el País Valenciano. Por lo tanto, no se ha perdido, simplemente que ahora, en mi caso, yo formo parte. Y esto es un orgullo. Además, era necesario recuperar la televisión y las caras que han sido referentes, que continúan siéndolo y caras nuevas, como en mi caso.

Tu faceta quizás más desconocida es la de cantautora, ¿cómo empezó todo?

Tengo dos discos. La música lleva en mi vida desde pequeña. Aprendí a tocar la guitarra y también estudié flauta. Unos años antes de irme a Argentina tuve problemas en las cuerdas vocales. Pero allí fui a clases de canto y me di cuenta que podía cantar, que era uno de mis sueños. Como me gusta mucho escribir, con la guitarra componía algún tema. En Buenos Aires conocí dos bandas. Primero una que fue la que me abrió un poco los ojos y otra con la que grabé el primer disco. Una de ellas hacía versiones de Sabina y subí a cantar con ellos un día. A raíz de aquí, un día cenando saqué la guitarra y canté un tema mío. Se enamoraron de la canción y me ofrecieron que lo cantara en público. Y la otra me dijo que si algún día quería grabar un disco, que les llamara. Y lo grabamos. Seguí componiendo y cuando volví a España grabé el segundo.

Ahora lanzas «En dansa», ¿habrá nuevo disco? ¿este era el primer tema en valenciano?

En el primer disco hay un tema que se llama «En mi idioma» que está cantado en valenciano. Yo recuerdo que en Argentina me decían: «Se parece mucho al castellano, pero tiene unos finales extraños. ¿Qué idioma es? ¿Te lo estás inventando?» Y yo decía: «No, es catalán». Pero ellos no acababan de entender que se asemejara tanto al castellano. Es una canción que la compuse con aprecio porque lo echaba mucho de menos. El segundo es todo en castellano.

En este disco creo que, excepto un tema, todos son en valenciano. Estamos todavía ultimando detalles, con los arreglos, trabajando con Héctor Tirado… Queremos hacer las cosas despacio. Hemos sacado este tema que habla de la danza. El próximo tema, y aquí en exclusiva, habla un poco del confinamiento, pero de una manera muy bonita y poética. Y así iremos sacando temas. Ya os iré contando. Ahora no voy a hacer spoiler.

Y el confinamiento de una persona tan hiperactiva y manifassera como tú, ¿cómo lo ha pasado?

La primera semana la cogí un poco de vacaciones para ver películas, para hablar con gente que hacía tiempo que no veía, para disfrutar de mi niña… Pero la segunda semana yo creo que a los artistas nos entró un poco la depresión o la euforia de decir: «¿Qué pasará con nosotros?» De hecho, esta crisis acaba de empezar. Me entró un poco la paranoia. Por suerte, no me ha faltado el trabajo y he seguido haciendo cosas. Hemos hecho Trau la llengua desde casa; he colaborado con la radio de À Punt con Maria Juan haciendo una sección de Pepita y Mariua; he hecho vídeos para Bromera; he continuado dando clases de danza online; he hecho videodanza; he seguido componiendo… Parada no he estado. No puedo. Al tercer día de vacaciones me subo por las paredes. La cuarentena me ha servido para seguir haciendo cosas y para escudriñarme por dentro, y observar el mundo. Aquí en la montaña se notaba que hacía falta que el mundo, de repente, se parara un poco. Las lluvias que ha habido, cómo ha revivido la naturaleza, está todo muy verde… Y esto también creo que nos tiene que hacer pensar. Lo he pasado bien, sin parar, pero bien.

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