"Vila-real hoy es una ciudad más inclusiva, más sostenible y más innovadora con más oportunidades para todos"

Hacemos balance de los 10 últimos años de la gestión del gobierno del socialista José Benlloch al frente de la alcaldía de Vila-real

Un 11 de junio de 2011, José Benlloch llegó a la alcaldía de Vila-real. Hoy nos encontramos en el Gran Casino, un edificio emblemático, y hablamos con su alcalde con quien vamos a hacer balance de estos 10 años en la alcaldía de Vila-real.

¿Cómo se encontraba la alcaldía en 2011?

Estos días que estamos haciendo balance son días para reflexionar. Aquella ciudad era una ciudad que era muy diferente a la que es actualmente Vila-real. Era una ciudad que tenía muchísimos proyectos abandonados, que empezaron sin ningún tipo de sentido y que eran sencillamente obras abandonadas: Palau de Justícia, la piscina de la Ermita, uno de los polideportivos que se empezó… Era una ciudad que tenía un ayuntamiento que no vivía de cara a la ciudadanía, cerrado, poco transparente y con un equipo de gobierno que ha sido el peor de la historia de Vila-real. Aquel equipo de gobierno del Partido Popular que encabezó el exalcalde Juan José Rubert de 2007 a 2011 estuvo a punto de arruinar y quebrar la ciudad.

Los efectos de aquellas historias estamos viviéndolos en este momento. Era una ciudad sin proyecto, sin rumbo y que no se parecía nada a la institución de Vila-real con la ciudadanía, a su sociedad civil, a las empresas, asociaciones. Era una desconexión brutal que hemos logrado revertir, aunque queda muchísimo por hacer y que con todo no hemos sido capaces en las circunstancias que vivimos. Sí que es verdad que Vila-real hoy es una nueva ciudad más inclusiva, más sostenible y más innovadora con más oportunidades para todos y que cuida más a sus personas.

Uno de los problemas que todavía arrastráis y sufrís son los problemas económicos derivados de esa gestión, ¿cómo se puede conseguir mejorar esos datos partiendo de donde partíais en 2011?

Pues con dos claves. Nosotros heredamos una ciudad de un gobierno anterior tremendamente irresponsable que tenía tres crisis económicas a gestionar. La primera del 2008, crisis internacional económica y financiera que nos afectaba a todos, pero aquí habían dos que eran propias de Vila-real y que no tenía ningún pueblo del alrededor. La primera era el elevado endeudamiento económico en los bancos. El Partido Popular en aquel gobierno en el peor momento de la historia económica de Vila-real y de todo el mundo en 2009 saca un préstamo de 20 millones de euros a los bancos para hacer fechorías, porque nada de todo esto nos ha servido para nada: una plaza mayor horrorosa e inútil, una ruta del agua que no ha servido para nada, asfaltar un terreno para el nuevo cementerio que no hacía ninguna falta, un millón de euros tirados… 20 millones de euros que no han mejorado la vida de los ciudadanos y que nos ha tocado pagar al gobierno actual cuando llegamos porque ellos pactan el préstamo en 2009, pactan dos años de cadencia y cuando llegamos a 2011 es el primer año que tenemos que devolver ese dinero. De ese préstamo en estos 10 años hemos pagado 10 millones de euros, 6, 5 millones en intereses y 13 en amortización. Y nos quedan hasta 2026 6,5 millones de euros de amortización y cerca de un millón de intereses calculados más o menos.

Pero, a esa crisis de la hipoteca en los bancos, se tenía que sumar también una nefasta gestión urbanística que era ilegal y así lo han acreditado los tribunales en varias sentencias, incluso una de ellas penal que condena al exalcalde y al exteniente alcalde primero en el caso PIAF. Era un gobierno que basaba su día a día en la especulación del urbanismo, en jugar con Vila-real y hacer de nuestro territorio un monopolio. Un monopolio que en estos momentos estamos recibiendo los resultados. Es como un tsunami, que se produce el terremoto en un punto y tarda un tiempo en llegar y afecta de manera importante a aquello que ocurrió en años anteriores. Pero claro, nosotros teníamos que gestionar esas crisis y gestionarlas con un nivel de endeudamiento tan alto… porque nosotros tenemos 530/540 euros por habitante de deuda cuando en Castelló son 105, por ejemplo. Tratamos de buscar un equilibrio permanente entre gastar en lo que es absolutamente imprescindible y tratar de optimizar aquello que teníamos en la ciudad.

Hay tres cuestiones fundamentales que nos han servido para lograr ese liderazgo y avance de la ciudad que son: optimizar lo que teníamos, no pensar en nuevos proyectos y reutilizar infraestructuras y cosas que teníamos. Si teníamos una biblioteca sin libros que hizo el PP por más de 5 millones de euros y que no sabíamos ni para qué. Y reconvertimos en un centro de innovación, en la universidad Jaume I y, UOC, UNED… Llevamos allí todas las infraestructuras al respecto, cátedra e innovación cerámica, biblioteca infantil, etc. Teníamos un casal de fiestas abandonado, sin servicios, lo transformamos en la medida que pudimos en centro de congresos y por ahí han pasado muchos, por ejemplo la feria de DESTACA, con 12.000 personas que pasan cada vez, o ahora está sirviendo como centro de vacunación comarcal a toda la zona. Fuimos pioneros, el primer lugar donde se empezaron a vacunar a los profesores de toda la provincia como programa piloto y de experiencia, gracias a toda la transformación que hicimos de una nave que solo se utiliza para hacer las paellas de fiestas y los empedrados cuando llegaban las fiestas del pueblo y nosotros lo convertimos en un centro de innovación, de congresos y de utilización. Ese es el primer pilar, utilizar todo el que tenemos, utilizándolo mejor.

Dos cosas más. La primera: luchando mucho para obtener dinero de otras administraciones. El ejemplo que tienen ustedes aquí, todo este espacio, el Gran Casino y el teatro Tagoba han sido 1,4 millones de euros en la primera fase de rehabilitación y ha sido financiado por fondos FEDER de la Generalitat Valenciana. Nosotros no hubiéramos podido nunca en la vida poder haber empleado esta infraestructura y rehabilitación.

La tercera pata fundamental ha sido la colaboración de la calle, de toda la ciudadanía. Nosotros hemos pasado en Vila-real estos diez años de tener dos polideportivos a cinco y uno de ellos lo ha pagado el Villarreal CF con el que mantenemos una estrecha colaboración: un win-win. Nuestras infraestructuras las ponemos a su disposición, unos terrenos que teníamos con una concesión hizo posible construir la nueva instalación del Pamesa y gracias a esto, a la construcción de dos campos de fútbol en la ciudad deportiva y más campos de fútbol que ha construido el Villarreal CF nos ha colocado como la localidad de Europa con más campos de fútbol, lo cual genera posibilidades de campus en fines de semana, gente que viene a entrenar, y esto es economía.

El Villareal CF tiene más de 600 trabajadores en plantilla, es una gran empresa de la ciudad y la plaza del estadio de la Cerámica se hizo mediante un convenio. Nosotros tenemos una alianza con la sociedad civil de Vila-real, con nuestras asociaciones, empresas y lo que el ayuntamiento no ha podido hacer, compartieron ellos los proyectos de ciudad que iba a ser bueno para todos, iba a dar oportunidades económicas lo han hecho ellos. Y yo creo que esas tres patas han sido fundamentales para una situación de tanta deuda y tanto de empastre nos dejara continuar avanzando.

Estamos encarando la recta final de la pandemia y ahora estamos hablando mucho de esa reactivación económica, ¿cómo se prepara Vila-real para ello?

Este tema es muy curioso. Recuerdo cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, un sábado de manera tremendamente inesperada, nos dijera a todos que nos quedamos en casa. Mi generación -yo cumpliré ahora 47 años en agosto-, no habíamos vivido nada así, ni siquiera mis padres que son hijos de la posguerra. Nosotros en aquel momento habíamos logrado vencer lo que era la crisis del 2008, íbamos muy avanzados, habíamos avanzado gracias al trabajo que hemos hecho conjuntamente en nuestra ciudad, llegamos a dos años siendo cada mes la ciudad de la Comunitat Valenciana con menos paro, un 13,8% en estos momentos, llegamos a niveles de un 11,5%, 12% antes de la pandemia y comparado con ciudades de 50.000 habitantes de la Comunitat Valenciana que tienen un 24/23 % era prácticamente la mitad.

Estábamos muy ilusionados, habíamos vencido una crisis y nos quedaban dos. La que nos había dejado el PP con las ilegalidades y los empastres urbanísticos, que para este tenemos muchos años, y la que nos habían dejado de la deuda en los bancos. Pero, al menos uno lo habíamos dejado atrás y teníamos muchos proyectos de futuro, muchas ideas de futuro para nuestra ciudad y viene el virus y está a punto de arruinar muchísimas cosas. La lucha ha sido durante todos estos meses el intentar que el virus no nos pare, aunque es inevitable que nos frene. Yo siempre pongo la metáfora de un freno de mano de un coche. No es lo mismo meterlo hasta arriba que te para, que dejarlo a mitad, que te sale igual el coche. Nosotros hemos trabajado contra el virus para que no nos parase y por tanto aquellos proyectos que teníamos, aquellas ideas, aquellas alianzas con empresas que teníamos pendientes y que podían generar oportunidades de futuro de ciudad las sacamos adelante.

Cuando yo hablo de crear trabajo me refiero a que Vila-real en estos momentos también es un referente en la creación de empleo gracias al trabajo de los diez últimos años en el ámbito sociosanitario, porque tenemos una fuerte red de entidades sociales que tienen convenio con el Ayuntamiento de Vila-real. Una de las referentes es la Fundación Manantial que trata todos los temas de salud mental y que tiene más de 60 trabajadores en la ciudad y que en aquel momento teníamos un proyecto en marcha que era la primera empresa de fabricación de champiñones de la provincia, Vila Mico y que estuvimos a punto de tener dificultades para sacarla adelante, pero con nuestra ayuda desde el ayuntamiento y la implicación con ellos la sacamos adelante y en estos momentos trabajan doce personas en una empresa de responsabilidad social aquí en la ciudad en un espacio que es el futuro clúster agroalimentario. Pues esto es lo que intentamos garantizar, que el virus no nos parara, pero es verdad que nos ha frenado.

¿Cómo encaramos el futuro? Lo encaramos con la esperanza de vencer cuanto antes la crisis sanitaria, que al menos la campaña de vacunación nos permita volver a reimpulsar todas estas empresas que nuestras cerámicas tenían en marcha a la misma velocidad que tenían. Yo estoy bastante contento y bastante tranquilo de que no demasiados proyectos se han muerto durante este año y tres meses, están latentes. Algunos estaban a punto de empezar y se pararon y son proyectos muy interesantes que generarán puestos de trabajo y economía para la ciudad. Creo que el año que viene será un año bueno para nuestra ciudad, un año bueno para la provincia, porque cuando Vila-real tira también tira la provincia y también tira la Comunitat.

En ese papel de reactivación de atractivo turístico y económico, ¿fue un papel clave esa marca de ciudad de festivales, congresos y acontecimientos?

Un papel fundamental. Al final, evidentemente no era descubrir nada, para poner en valor lo que tenías y promocionarlo y gestionarlo mejor para hacer un producto que fuera atractivo. Nosotros creamos cuatro marcas de ciudad que son las que tenemos en toda nuestra publicidad, marketing, que muchos dicen que son sencillamente propaganda, pero que las entidades de nuestra ciudad las han interiorizado. Tienen un sentido. Yo me pregunté hace nueve o diez años qué era lo que era necesario para un individuo del siglo XXI y también para una sociedad para ser viable y habían cuatro cosas. Una cosa era educarse, pero además contribuir en la educación de todos y además hacerlo durante toda la vida; la segunda era hacer deporte y para nosotros el deporte es salud.

Era muy importante tener un embajador como el Villarreal CF que impulsaran todos los otros ámbitos del deporte y tenemos una parte del proyecto del Villarreal que veremos que su PIB ha aumentado muchísimo. Cuando llegué al gobierno habían cuatro empresas deportivas privadas, ahora hay 20 gimnasios en estos momentos en nuestra ciudad. Evidentemente, de 26.000 metros cuadrados en instalaciones deportivas a 75.000 que hemos llegado, esto genera economía, comercio, genera oportunidades… Ciudad de la salud y el deporte, tenemos el hospital ahí también pendiente de convertirlo en hospital universitario, aprovechar todas las oportunidades que también esto nos otorga.

Más de mil trabajadores que trabajan ahí, que mucha de esta gente decidiera vivir en Vila-real y no decidiera ir y volver todos los días era un objetivo que hemos ido consiguiendo y que tenemos que conseguir todavía más. Salud, deporte, educación, ciencia e innovación. Teníamos muy claro que o éramos capaces de cambiar la cultura hacia la innovación y apostar por la ciencia o no íbamos a ser capaces de resolver retos del siglo XXI y había un elemento que Vila-real tenía una potencia, que usted me ha preguntado al principio, brutal. Nosotros tenemos un bagaje en el teatro de calle, en un festival prácticamente permitido ya y en tres o cuatro festivales que ya llegamos y ahora hemos hecho uno por mes y hemos incorporado el de malabares, magia por aquí, hemos incorporado el de música clásica, el jazz lo hemos recuperado… Hemos ido reincorporando una serie de elementos, hemos metido en valor las infraestructuras culturales que teníamos y los convenios con entidades como els Lluissos, Els Tretze, la Fundació Caixa Rural Vila-real, hemos puesto todos los salones de actos, los espacios para hacer teatros, para hacer actividades en común, hemos invertido muchísimo en la basílica de San Pascual como referente importantísimo para nuestra ciudad que puede generar y ya genera. Antes de la pandemia podían llegar cuatro o cinco autobuses en la semana a visitar el museo, se paseaban por el centro, compraban en los comercios…

Por lo tanto, nosotros somos muy conscientes que el turismo que viene aquí no es para quedarse un mes en Vila-real. Nosotros no tenemos cosas para estar un mes aquí. Pero la gente que va a Benicàssim a veranear, a Oropesa, Burriana, Peñíscola, los viajes del Imserso que van hacia algún lugar y pueden parar aquí tenemos cosas para enseñarles de un día, de dos, de tres. Y desde el punto de vista del turismo deportivo también tenemos mucho potencial y este es uno de los elementos que vamos a desarrollar muchísimo. La marca de Vila-real ciudad de congresos, festivales y eventos nos ha generado una mejor gestión de toda la oportunidad que Vila-real tiene de hacer congresos, festivales y acontecimientos y esto nos ha generado que el pueblo sea dinámico y que tenga continuamente actividad.

En estos diez años, no podemos olvidar que estamos viviendo una pandemia que no nos esperábamos. ¿Cómo se gestiona desde un ayuntamiento de proximidad una pandemia mundial que nos ha cambiado la vida a todos?

Con muchas dificultades especialmente de recursos. Pero, es evidente que tenemos que reconocer que cuando un ayuntamiento está muy conectado a su sociedad civil, esa alianza que fuimos capaces de crear el 2011 cuando llegamos con las entidades sociales de nuestra ciudad, habían muchas menos de las que hay, y eran unos 700.000 euros la aportación que el Ayuntamiento de Vila-real hacía a las mismas para ayudarlas a hacer una sociedad mejor. En estos momentos estamos cerca de los 3 millones de euros, la subvención que el Ayuntamiento de Vila-real inyecta directamente en las entidades que nos ayudan para generar oportunidades: universidades, entidades empresariales, cámara de comercio, Fundación Caja Rural… Y por otro lado las de las personas: asociaciones por el cáncer, salud mental, alzheimer… esto ha supuesto multiplicar por casi 4 la aportación que damos.

¿Qué ha permitido esto? Nosotros hemos superado mejor todas las dificultades que hemos tenido porque hemos tenido una tremenda colaboración de esa sociedad civil con el ayuntamiento de Vila-real de forma permanente. Aquí estábamos todos juntos a la hora de trabajar: Cruz Roja, Cáritas, San Vicente de Paül, Fundación Caja Rural, entidades empresariales… Todas estas entidades que tienen convenio con el ayuntamiento de Vila-real junto con nuestros funcionarios, nuestros servicios públicos, Policía Local y Protección Civil hemos hecho una junta con las otras administraciones.

Si usted va ahora al Centro de Congresos, que es el centro de vacunación, verá Policía Local, Protección Civil, funcionarios del ayuntamiento… Nosotros en Vila-real trabajamos todos juntos, y por tanto, esa es una de las cosas que nos ha permitido evidentemente con mucha confianza entre nosotros ese salto de colaborar con entidades y trabajar juntos por un mismo proyecto. Ha sido fundamental para poderlo superar mejor. Pero yo sí que quiero lanzar desde aquí un mensaje de agradecimiento ahora que también tengo el honor de presidir la delegación española del Consejo de Europa y la delegación española de los alcaldes.

Yo represento a todos los alcaldes de España en estos momentos ante un organismo internacional tan importante como es el Consell de Europa hace dos meses y tengo que decir que el otro día en el departamento de Salud del Hospital, que soy el presidente, como alcalde de aquí de la Plana hice un reconocimiento especial a los ayuntamientos y alcaldes porque me consta que han sido fundamentales desde la proximidad para incluso inventar de qué manera podíamos luchar contra algo que era totalmente desconocido que nadie sabía como gestionar y que cuando el ejército venía y nos ayudaba, cuando vendían otras administraciones a pedirnos colaboración como el presidente de la Generalitat en una cogobernanza con las ciudades de más de 50.000 habitantes cuando nos tuvimos que perimetrar y al final hemos hecho cosas que no nos esperábamos en la vida hacer porque nuestras competencias eran muy diferentes, los servicios públicos, la cultura, la educación, cosas de nuestra ciudad, los espacios verdes, jardines y pudimos gestionar una crisis sanitaria.

Tengo que decir que la experiencia ha sido muy fructífera y ha demostrado que desde la proximidad con las nuevas tecnologías, con el talento que hay en los ayuntamientos, lo que tenemos que resolver es el tema de la infrafinanciación porque si nos dieran más dinero, gestionándolo este dinero desde la proximidad se es mucho más útil para los vecinos y vecinas. Y este es un reto que yo como presidente de la delegación española voy a reivindicar porque evidentemente el virus ha sido una clara muestra que desde la proximidad se puede resolver los problemas mejor y ser más útil a la ciudadanía.

Y durante esta pandemia de hecho habéis puesto en marcha diez planes para combatir los efectos de la COVID en todos los sectores, más de cien acciones. ¿Cómo se elabora esa prioridad cuando todos los sectores están sufriendo en esos momentos?

Pues, la verdad es que tuvimos en cuenta las necesidades como ayuntamiento absolutamente conectado con esa sociedad civil con la que tienes la alianza y esto te permite acertar más con las medidas y las prioridades. Cuando tienes que decidir a solas y no tienes interlocutores es muy complicado. Y hoy en día todavía más. Yo creo que lo que hacen de manera errónea algunas administraciones y representantes políticos es mirar qué dicen las redes sociales. Y las redes sociales son un porcentaje de la sociedad el que es. Y además, a veces mucha parte de ese porcentaje es una parte interesada, evidentemente al generar opinión. Incluso hoy en día hay en funcionamiento aplicaciones, chatbots… que pueden generar esa manipulación entre comillas.

Pero, cuando tú tienes una realidad de conexión con la ciudadanía y si quieres hablar del comercio tienes entidades que representan a otras en tu ciudad, si quieres hablar de salud mental tienes una entidad pionera y absolutamente contrastada que tiene su experiencia, su bagaje sobre ese tema, si quieres hablar de economía tienes entidades para hablar con ellas de economía y ese ha sido un elemento muy importante para sacar adelante esas más de cien acciones, cien cuando las explicamos hace unos meses pero llevamos más de doscientas y planos muy elaborados que nos permiten siempre pensar en las 5 W. A mí me gusta mucho trabajar planificando, y pensando las cinco W, cómo, cuándo, por qué, para quién y dónde. Esas cinco cosas. Y, entonces, a las cinco preguntas tienen que contestar la interlocución con las entidades y parte del equipo y yo. Y esto es un plan. Mi vida profesional se ha basado en el mundo privado, en la empresa, soy abogado, tengo mi propia empresa y he trabajado muchísimo en el mundo internacional en todo esto y lo intento aplicar muchísimo a la administración pública.

La verdad que es perfectamente aplicable. De ahí han salido todos esos planes que han dado respuesta y algunas cuestiones que nos faltaban interlocución hemos impulsado que nazcan. En plena pandemia han aparecido dos entidades nuevas, Apesovil, que es la Asociación de Vila-real de las personas sordas, que no existía y que ellos nos han hecho ver cómo con la pandemia todavía han sufrido más, pero que en España hay un millón de personas con dificultades auditivas que cuando hacemos actividades el resto estamos discriminándolas. Se ha creado una asociación en estos momentos, fui a su presentación el otro día con actividades en el día nacional de las personas sordas que delimitó el Gobierno de España la semana pasada y ahora ya estamos trabajando en actividades, con convenios… Hemos presentado una propuesta en la Generalitat dentro de los presupuestos participativos para poner un intérprete que les ayude a acudir a las administraciones, si no sale lo financiaremos desde el ayuntamiento.

Y después está Ashiovi, que es la asociación de hostelería, que se creó dentro de la pandemia y que aglutina varios negocios de restauración de este pueblo que ha sido fundamental también para poder con ellos tener una interlocución y ver qué tipo de ayudas podíamos sacar o podían ser útiles con todas esas acciones que hemos hecho, que han sido muchas en la ciudad, y algunas de ellas muy pioneras, que me comprometí con ellas y que planteamos como fue la de hacer una bonificación del 95% en la contribución en el IBI a todas las entidades que pidieron que habían sufrido la pandemia. Es un tema que no ha hecho ningún otro ayuntamiento y que ha supuesto cerca de 500.000 euros que no ha recabado el Ayuntamiento de Vila-real y evidentemente con la situación económica que tenemos es muy complejo, pero unido a a los 1,3 millones de euros del Plan Resistir, eliminación de tasas de las terrazas, de ocupación de vía pública… Y creamos una Mesa del Renacimiento en la que están todos los partidos políticos representados y a la que hacemos acudir a entidades de la sociedad civil para que nos informen de cómo van las cosas, cómo lo ven, sus necesidades… Hemos puesto fijas en esa mesa a la asociación de restauradores y hosteleros y a la asociación de comerciantes.

Cada 15 días se reúnen y ya el otro día me dijeron que tienen unas diez o doce iniciativas preparadas y ahora están impulsando y haciendo mucha fuerza en esa iniciativa. También pionera es la tarjeta Fem Poble, la tarjeta de estimulación a las compras del comercio que no es el típico bono que se agotan y se acaban, es una tarjeta recargable y que ha venido para quedarse. Por lo tanto, si triunfa, que parece que va muy bien y que ha tenido unas 60 solicitudes que de cada 200 euros que consume en los comercios adheridos en nuestras ciudades los ayuntamientos pagaremos 40 de subvención, es una ayuda al comercio. Y si funciona bien a partir de septiembre u octubre empezaremos a inyectar dinero para volver a hacer más campañas para que el ayuntamiento estimule. No damos ayudas directas, sin finalidad, sino que lo hacemos es de alguna manera lo que en nuestro pueblo todos hemos creído conveniente que era lo más interesante. Nos lo decía mucha gente. Lo que queremos es trabajar, sacar adelante el negocio.

La pregunta que me ha hecho se puede resumir de manera clara. Se pueden hacer todas estas acciones, todos estos planes, cuando tienes una conexión permanente con la sociedad y cuando tienes suficiente entramado asociativo y vivo y dinámico en tu ciudad que te permite que esas acciones sean efectivas y llegan. Y si no lo tienes, el impulso decrece. Y es lo que nosotros hemos hecho en todos estos años.

Aprovechando el tema de la Mesa del Renaixement, me gustaría saber su valoración sobre el papel de la oposición en esta pandemia con el consistorio.

Más allá del ruido que a veces se hace y comprendo, yo también he estado en la oposición unos años. Y a veces para que te escuchen y la gente sepa que estás ahí se dicen cosas más estridentes que otras. Pero, después hay que ir al contenido. Para mí, como alcalde y representante de toda la ciudad tengo que ir a ver cuál ha sido realmente el comportamiento a la hora de votar iniciativas, de apoyar al gobierno en líneas de subvenciones, o actividades y tal. Y tengo que decir, que prácticamente casi cuatro millones que llevamos ya imprevistos desde que empezó este virus de gastos que no teníamos previsto hacer y que nos ha desequilibrado totalmente el presupuesto y que estamos ahora intentando volverlo a equilibrar.

De esos cuatro millones, yo me atrevería a decir aquí en estos momentos que no ha habido ni una iniciativa de esos planes que hemos comentado antes de más de cien acciones que haya sido votado en contra por ningún partido de la oposición. Y a mí esto me llena de orgullo porque estamos hablando que somos seis partidos que representan a la ciudadanía de Vila-real en estos momentos. Se ha producido una especie de paralelismo al arco parlamentario con Madrid, aquí estamos prácticamente todas las fuerzas políticas y que seamos capaces de ponernos de acuerdo todos los seis partidos es complejo. Después ya se puede criticar que se ejecute mejor o peor, que sean más rápidos o menos rápidos, pero yo creo que es para estar muy orgullosos todos y especialmente para agradecerlos públicamente. Yo lo hago continuamente, que hayan tenido esa altura de miras en momentos tan difíciles como estos porque la ciudadanía es lo que esperaba.

Me ha comentado que en una pandemia los presupuestos se desajustan, ¿Qué no se ha podido hacer en pandemia y qué proyectos habéis tenido que aplazar o adaptar?

Muchos proyectos evidentemente. La lucha es intentar que no nos pare el virus, pero es evidente que nos frena. Nosotros lo que hemos hecho ahora es visto el desequilibrio presupuestario no solo por el tema del virus que son 4 millones, sino porque todavía nos vienen sentencias de urbanismo del PP depredador que nos hace tener que buscar dinero que no tenemos y continuamos pagando esos préstamos en los bancos… Por lo tanto, la situación es muy delicada en estos momentos, pero tal como decían en las reuniones con los comerciantes y hosteleros en los momentos más difíciles, cuando tuvieron que cerrar las puertas me decían: «alcalde, es momento de que si nos tenemos que endeudar entre todos, nos endeudamos, pero vamos a salvar lo que tenemos porque si lo salvamos los comerciantes después ya pagaremos impuestos y lo pagaremos».

Yo coincido absolutamente con ellos, en estos momentos hemos hecho esta apuesta. Por lo tanto, esas cuestiones que no son imprescindibles para mañana o pasado mañana las hemos ido ralentizando un poquito. Y es evidente que hay otros proyectos que son imprescindibles estar encima de ellos y sacar adelante y la prioridad en estos momentos es la lucha contra el virus y es reactivar la economía de Vila-real cuanto antes para que pueda ya quitarlo de la bonificación del IBI y no tengamos problemas presupuestarios porque no ingresamos 500.000 euros, meter las tasas de ocupación de la vía pública y de mercados y de terrazas para poder no tener esas dificultades económicas en el presupuesto y por eso ahora tenemos que estar pendientes de ellos y ayudarlos.

Y los proyectos que se han mantenido tienen que ver todos a garantizar gasto corriente, garantizar que podemos sacar adelante los servicios públicos mínimos. Si a veces los jardines no los tenemos en las condiciones adecuadas, la gente tendrá que tener paciencia porque para todo no hay. Yo lo explico constantemente y el dinero que tenía que ir ahí lo hemos gastado en limpieza de los colegios, reforzar la limpieza para que los niños y niñas tengan todas las garantías que tocan, dar subvenciones a nuestros comercios, iniciativas del Plan de Renaixement para reimpulsar la economía que cuanto antes vuelva a ser como eran antes del virus, y paciencia. Muchas cosas no podrán estar como estaban antes, pero este es un momento de tomar decisiones y de marcar prioridades.

Una pregunta a nivel personal. Son diez años, ¿con qué se queda de este tiempo que le haya dejado una marca personal?

Diez años son muchos años en la sociedad actual en la que vivimos, antes no era tanto. Pero, vivimos en una rapidez que ha generado las nuevas tecnologías y la forma de vivir actualmente, estamos en una revolución y nos hemos adaptado a todo esto y haciendo reflexión de estos diez años pensaba que durante estos diez años han pasado tres presidentes del Gobierno de España, tres presidentes de la Diputación de Castelló, y alguno de los pueblos de los alrededores, cuatro alcaldes y yo estoy aquí. Esto, evidentemente, claro que marca. Marca porque los proyectos, y esa es una de las cuestiones que el ser humano tendrá que ser capaz de equilibrar y que creo que tenemos tremendas distorsiones en estos momentos. Los proyectos de los seres humanos no nacen, crecen, se desarrollan y se reproducen en dos días. Requieren confianza, idea primero, sueños, esfuerzo, recursos… Lo que pasa es que los cambios son tan brutales en estos momentos que te tienes que adaptar.

Tienes un acuerdo con el Gobierno de España, te cambia el cargo y ya cambian todo el equipo y tienes que volver a convencer a ese equipo del hecho que el proyecto es bueno, tienes que volver a generar confianza, entonces, lo que más me ha marcado ha sido esta velocidad a la que vivimos, que no sé realmente cómo he sido capaz de acostumbrarme y de equilibrar todo esto, lo pienso a veces, pero aquellos que llevamos ya diez años en las alcaldías, poquitos, que llegamos en su momento a la Comunitat Valenciana, todos tenemos la misma sensación. Creo que si precisamente hemos imprimido en Vila-real esa marca de ciudad de la ciencia y de la innovación es porque hemos sido capaces de ser innovadores, de adaptarnos a los cambios de una manera brutal. Ahora hay un presidente, ahora hay otro, ahora hay un cargo, ahora hay otro, ahora está este proyecto, ahora ya no vale. Muy complejo, yo soy secretario de la empresa pública de basuras que tenemos un tremendo problema en las basuras en todo el mundo. Reciplasa el presidente es Ignasi Garcia, el teniente de alcalde de Castelló y han pasado cuatro presidentes por la empresa.

Mantener los proyectos que muchas veces en las cuestiones humanas se imprime un sello personal a los mismos es muy complejo. Más allá de lo que me marcó y que me marcará para siempre esas personas mayores que faltaron en la residencia Virgen de Gracia en Vila-real. En plena pandemia, atender por teléfono porque no podíamos ni vernos las familias que estaban dejándolos, que no podían irlos a enterrar, que yo firmaba los actos para enterrarlos en el cementerio, que no se podían ni celebrar los despidos, aquel momento fue muy duro sobre todo porque no sabías cuando se iba a acabar. Ahora que lo vemos en perspectiva, en Vila-real han sido 82 vecinos y vecinas a los que el virus les ha arrebatado la vida y de ellos la mitad fueron a la residencia donde los trabajadores hicieron un trabajo brutal con un miedo en el cuerpo donde los militares nos ayudaron muchísimo. Y en aquel momento tan oscuro que estábamos viviendo, la sensación era: ¿Y si esto no se acaba nunca?¿ Y si el ser humano no es capaz de ser tan rápido con las vacunas, no es capaz de buscar una solución y este virus no acaba?

Pues ese momento de incertidumbre me marcó muchísimo, ese momento de no tener esperanza porque el ser humano evidentemente es limitado en esas cuestiones y es lógico, no lo habíamos vivido nunca y por tanto no sabíamos el final donde estaba, esto fue lo más duro, esa agonía. Y nos pasaba a todos los alcaldes cuando hablábamos y especialmente Morella y Castelló junto con nosotros, que tuvimos residencias con muchas dificultades y pensábamos que nadie se salvaría de esa residencia y esto era muy complejo. La velocidad a la que va todo me está marcando mucho y no sé si vamos a ser capaces de adaptarnos, pero tenemos que ser capaces de buscar fórmulas para frenar un poquito esa velocidad.

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