Garcia: "La Diputación fue la primera en firmar el Pacto Verde Europeo porque la economía circular es el futuro"

El diputado de Sostenibilidad, Transición Energética, Energías Renovables, Residuos y Reciclaje y Ciclo Integral del Agua, Ignasi Garcia, señala que «la transición ecológica comienza cuando hacemos la compra»

Garcia: "La Diputación fue la primera en firmar el Pacto Verde Europeo porque la economía circular es el futuro"

La Diputación de Castelló ha hecho pasos de gigante en materia de sostenibilidad, y esto se ha ido traduciendo en las políticas de los ayuntamientos. Ignasi Garcia, diputado de Sostenibilidad, Transición Energética, Energías Renovables, Residuos y Reciclaje y Ciclo Integral del Agua, hace un balance «más que positivo» del primer año y medio de legislatura y asegura que, aunque quedan muchos retos y la COVID-19 los ha retrasado, la clave es tener claro que hay que «trabajar la sostenibilidad de forma global para afrontar el cambio climático y garantizar el bienestar de las personas».

Hace un año y medio empezaste la legislatura como Diputado de Sostenibilidad, Ciclo integral del agua, Transición Energética y Energías Renovables y Residuos. ¿Qué balance haces de las iniciativas que se han hecho hasta ahora?

La verdad es que para ser lo primero y con el ritmo de la administración, el balance es mucho más que positivo. Es verdad que han pasado tantas cosas y el coronavirus nos ha afectado tanto que echando la vista atrás te cuesta recordar las acciones que hemos ido realizando. En el tema de Transición Energética hemos dado un paso muy básico: hemos sacado adelante la forma de smart village, que busca dar las herramientas para que los municipios puedan hacer el control de su transición energética. Para conseguir esta transición hay una serie de pasos: saber lo que gastas, tomar medidas para intentar gastar menos, invertir el dinero en cambiar los hábitos para gastar menos, poner electrodomésticos que no gastan tanto…

En el momento en el que hay menos consumo se pasa a energía renovable porque no es lo mismo una instalación fotovoltaica para 100 kilobytes, que una instalación fotovoltaica para 60. Estamos en esos primeros pasos y hemos hecho otro paso para hacer un Plan estratégico de Transición Energética que busca huir del modelo que está planteado de la gran línea La Mar, una línea de alta tensión que es una herida en nuestro territorio, y que las comunidades sean autogestionadas con energías renovables.

También hemos puesto en marcha y dentro de poco tiempo la tendremos acabada una red de electrolineras en toda la provincia, de forma que viajando con vehículo eléctrico por la provincia puedas recargar tu vehículo. Aparte, han pasado otras cosas este año. Ha sido el primero en el que en el mes de abril el servicio de la Diputación se alimenta por energías renovables y por primera vez nosotros metimos energía renovable en la red. Éramos productores de energía renovable rodeada de consumidores de energía fósil.

En cuanto a residuos, el proyecto estrella es el reto político que teníamos de las plantas de purines. Llegamos a 4 plantas de purines que estaban cerradas, es decir, millones de euros de dinero público invertido y parados. Los pusimos en marcha en un proyecto que es un ecosistema de proximidad y es el ejemplo de transición ecológica. Hay un residuo agrario que lo tratamos para un concurso ecológico y se acaba revirtiendo en el mismo terreno de donde ha salido. Es economía circular. Si pensamos que los productores estaban llevando sus residuos a Tortosa o Huesca, el hecho de tratarlos aquí implica una reducción de CO₂. Hemos puesto en marcha la planta de Salzadella, gracias a la colaboración de la Conselleria y estamos avanzando mucho para poner en marcha la planta de Sant Mateu. Queríamos que estuviera antes del 2020, pero esperamos que esté en el primer trimestre del año que viene.

Buscamos transportar ese modelo con ayudas europeas para conseguir que se haga un producto de calidad en nuestro paisaje a través del aceite. Además de gestión de residuos lo más importante es activar esas plantas. Tenemos un problema con los purines y hemos hecho mucho de trabajo de prospección para buscar posibles soluciones. Nos interesa el tema de los educadores ambientales. La economía circular pasa por cómo gestionamos nuestros residuos, ahora misma tenemos una economía lineal. Los residuos tienen que ser materias primas que vuelven a recuperarse porque así no hacemos extracción, no la transportamos. Es ser mucho más sostenible. En esa gestión de residuos empieza lo que son los vecinos y vecinas de Castelló. Nuestro objetivo es que medio millón de personas cambien cada día cómo tiran la basura. Es un objetivo sencillo y asumible. Queremos meternos en la cocina de la gente y decirle que pongan 5 cubos de basura. Esto es muy complicado porque tú no estás en la cocina y porque no es tu casa. Esto pasa por la educación ambiental.

En este sentido, ¿cómo se han acogido las medidas?

Castelló ha sido punta de lanza. Ha sido la primera gran ciudad del País Valencià al tener educadores ambientales. La provincia de Castelló también lo será. El año 2020 empezó con 0 educadores ambientales y acabará con 23. Es un salto cualitativo. No son campañas determinadas, es un trabajo continuo. Un trabajo pensado para ir a comercios, a asociaciones, para conocer la realidad de los municipios y ayudarles. Tenemos un ejemplo: Vistabella ha pegado un salto cualitativo en la recogida puerta a puerta de contenedores, que permite mejorar la cantidad de recogidas lectivas y facilitar la movilidad de la gente mayor.

Los contenedores huelen, están sucios, a la gente no le gusta tenerlos ante casa. Es importante porque el consorcio II donde está Castelló en 2019 trató unas 170 mil toneladas de basura y 120 mil acabaron soterradas bajo suelo. En cambio, si tú haces una recogida selectiva, consigues reutilizar el plástico, poder hacer una orgánica o biocombustible, el vidrio se recicla el 100% y el papel depende de calidades. Ahora las empresas, con las nuevas medidas de la Unión Europea que dicen que si contaminas pagas, están empezando a cambiar esos modelos productivos. A mucha gente le cuesta de creer porque hasta ahora no lo estaban haciendo, queda mucho de cambio para recorrer, pero esos son los objetivos. En 2035 el objetivo es que solo el 10% de residuos que basura acaban en un vertedero y el resto se tiene que intentar reutilizar. Y en 2030, el 60% sean energías renovables.

Hemos empezado un proyecto nuevo en Benlloc y estamos colaborando y queremos dar ayudas en todos los municipios. Queremos intentar acabar la legislatura con la mitad de los pueblos de la provincia haciendo un puerta a puerta. La calidad del feedback ha aumentado mucho. En Vistabella en su núcleo histórico hace un 80% de basura selectiva, Castelló ciudad donde funcionan en contenedores estamos en un 89%. Se tienen que reducir muchísimo las toneladas que acaban sepultadas, es cuidar el planeta.

Venimos de una política que consistía en tirar la basura y no pasaba nada. Nosotros queremos fomentar la economía circular. Hay mucha gente escéptica en este tema, pero al final las empresas tienen la obligación de hacer campañas de educación ambiental. Cuando hablas de esto a la gente les viene a la cabeza la idea de la empresa privada. La idea es cambiar ese concepto e ir a la sociedad civil. Empezamos repitiendo el mensaje ecologista de los años 60 de ‘qué mundo queremos para nuestros hijos’.

Ya no es una cuestión de futuro, sino de presente. Es el mundo donde queremos vivir. Damos ese discurso. Hace poco participamos en una tabla de innovación y sostenibilidad donde se planteaba que el cambio climático había generado muchos incendios en California y había quemado todas las infraestructuras.

En septiembre presentaste el Plan Director del agua. ¿Qué cambios comporta?

En el tema del agua, hace años trabajamos porque todos los municipios tuvieran el agua depurada. Este mes pasado inauguramos la depuradora de Argelita, donde se llevaba 40 años reclamándola. Hemos construido una depuradora con colaboración de la Epsa y el agua que llega allí estará limpia. Ahora misma los ayuntamientos tienen mucha presión demográfica y queremos empezar a poner las bases para trabajar en los diseminados. Son núcleos poblacionales junto a pueblas que cuando llega el verano pueden tener 300 personas y ahora mismo no están depurando sus aguas.

Tenemos encargado el proyecto de hacer un depósito en Chodos porque es uno de los pueblos que más problemas tiene. Con un depósito podríamos intentar amortizar su necesidad híbrida. Hemos arreglado el depósito de Almedíjar, que tenía muchas pérdidas. Este verano ha sido lo primero que no han tenido problemas. Hemos hecho una obra y hemos arreglado el depósito.

Hemos aprobado el Plan Director del agua. Es el plan más ambicioso de toda la legislatura, que irá más allá de este gobierno. Queremos sacar entre 350 y 400 millones de euros de inversión en infraestructura y que no haya fugas para garantizar el abastecimiento. A base de un trabajo largo se recoge el agua en profundidad y se aprovechan las desaladoras, infraestructuras que están paralizadas. Las queremos aprovechar y no cargar en ese coste. Buscamos la colaboración entre administraciones. Y queremos incorporar el Plan Director del Agua en el plan del 2021-2027 de la Confederación, que es el plan hidrológico nacional.

El objetivo es hacer anteproyectos y hacer inversiones que garanticen el abastecimiento. Por eso, es importante la gobernanza. Hay una desigualdad en la provincia, con municipios que están pagando entre 5 y 10 céntimos por metro cúbico y otros que euro y medio. Recordamos que el 89% de los municipios de Castelló tienen menos de mil habitantes. Por lo tanto, esos pueblos no se pueden hacer cargo de ciertas infraestructuras, necesitan la ayuda de los pueblos grandes. Esto lleva la necesidad de crear un consorcio provincial que hemos empezado a preparar y si todo va bien tendría que estar en marcha en 2022.

En la Diputación estáis en contacto permanente con los ayuntamientos. ¿Cómo acogen esas medidas nuevas?

La gran mayoría de los alcaldes son conscientes de que son municipios pequeños y necesitan darle vida. Las medidas las cogen muy bien. Algunos entienden el cambio de mentalidad hacia un modelo de economía circular y sostenible y hay otras que no lo entienden, pero comprenden que se tiene que hacer. Algunos alcaldes entendían que ir puerta a puerta les daría beneficios.

Cada cual tiene su gobierno y aunque sean del mismo color político hay diferentes visiones. Por ejemplo, Peñíscola quiere meter el puerta a puerta en su núcleo histórico. Es un alcalde del Partido Popular que ve las ventajas de quitar los contenedores. Verá las ventajas del medio ambiente. Tenemos que pensar que al final nuestro objetivo es que cambien la manera de tirar la basura 550.000 personas. Es una cuestión transversal.

Ahora mismo hay dos movimientos motores de la sociedad: la economía circular y la igualdad. Yo diría que las cosas son ciclos. No se trata de cosas lineales, sino que todo influye en el resto. Es un cambio de mentalidad ideológica y hay que hacerlo práctico. Empezamos el año con 0 educadores ambientales en la provincia de Castelló y acabará el año con 23 personas que están hablando en la gente y buscan el cambio de conducta.

El otro día estábamos reunidos con el Hospital General de Castelló. Es uno de los grandes productores de basura y residuos. Ahora misma lo separan, pero todo no. La cantidad de material que se puede reutilizar es enorme. El problema es que partimos de esas situaciones.

¿La pandemia cómo ha afectado a los retos?

Algunos se han acelerado porque han encontrado la vía del esencial y emergente. Así ha pasado en infraestructuras muy importantes en temas híbridos. Una la paga la Generalitat y la otra la Diputación, como en el caso de la conexión de Cabanes y la Pobla.

Nosotros no hemos acelerado nada. Se han retrasado reuniones, infraestructuras y licitaciones. Uno de los problemas es que la Generalitat ha apostado para coger los temas de urgencia. Yo discrepo. Está bien, pero al final si el técnico que tiene que hacer el informe tiene que tardar 3 días, tardará lo mismo. Al final siempre es la misma gente y no se puede llegar a todo.

Se han acelerado algunos trámites, pero a nosotros no nos ha afectado. Creo que todas las políticas que tenía que hacer, excepto algunas de la ciudad de Castelló, se han retrasado. El miedo que tenemos ahora mismo es no poder ejecutar el fondo de reconstrucción de las administraciones públicas porque los lugares claves no se han reforzado. En la sección del agua, podríamos estar desarrollándolo. Hemos conseguido la parte política de aprobar el Plan por unanimidad y quiero destacar el hecho de tener la complicidad de Conselleria y estar a punto de incorporarlo, es muy importante. No sirve de nada conseguir ingresos si no tienes gente que te ayude.

Para conseguir la transición ecológica es necesario actuar desde la sociedad civil como desde las administraciones y las empresas. ¿Qué podemos hacer los ciudadanos?

Cambio de chip. La transición ecológica empieza cuando vamos a hacer la compra. Las 3 R tienen que estar grabadas: reducir, reciclar y reutilizar. Hay una falsa creencia de que todo el ecológico es caro y no es así. El hecho de comprar productos que estén muy etiquetados o muy separados. No se trata de que el producto no esté procesado. El plástico no es bueno, pero tiene su utilidad, como conservar los alimentos. No es lo mismo comprar un producto donde estén mezclados papel y plástico que comprar un producto con el mismo producto. Aquí entra el ecodiseño. Nuestra competencia es que hay competencias en otros ministerios. El Ministerio de Justicia tendría que estar regulando el ecodiseño y el Ministerio de Consumo decir qué productos no son buenos. Si todo esto se hiciera, el ciudadano no lo tendría tan difícil.

Estamos todo el rato haciendo medicina somática. Antes los médicos decían que si tenías tos te daban jarabe y ahora se pregunta cómo evitar esa tos. Ahora lo que se hace es medicina preventiva. Ese cambio de medicina se tiene que dar también en la gestión de residuos. Si nosotros separamos bien, el plástico será reutilizado. Hay supermercados con productos reciclados. Esto es un valor añadido porque reduce la huella de carbón.

¿Cómo podemos hacerlo desde casa? Primero se trata de saber cómo comprar. En segundo lugar, la cocina tiene que tener una bolsa para cada material. Evidentemente, hay otras cosas como el tema de la movilidad. Y las administraciones tienen que dar un paso adelante. Por ponerte un ejemplo, el gobierno británico hizo la ley de Cambio Climático en 2008 y la ley española se presentó hace nada.

Tenemos plantas de residuos que se tienen que renovar porque pueden ser más eficientes. Tendríamos que hacer esfuerzos para llevar ecoparques a los barrios de la ciudad. En Castelló ciudad hemos multiplicado por cuatro la presencia de los ecoparques móviles y hemos pasado de haber un por la mañana a dos por la mañana y a la víspera.

Las empresas tienen mucho que ver. Tienen que tener publicado cuánto gastan de energía y saber como pueden reducir el consumo y como implantar energías renovables. Tenemos un ejemplo de una empresa de cerámica que ha metido todo el techo con placas solares. Ha hecho una inversión enorme con una gran respuesta. Esas colaboraciones son importantes.

La gente que hace investigación tiene que trabajar para dar el paso en la práctica. Esto hemos hecho en Red Verde. Colaboramos con la Universidad Miguel Hernández con un trabajo preindustrial. Las empresas son muy responsables y hay que están trabajando ya con esto. Hay empresas de supermercados que te llevan la comida a casa y te recogen el plástico y el cartón para reutilizarla, por ejemplo.

¿Qué balance general haces de la Diputación esta legislatura?

Un balance positivo. Hemos trabajado en todos los municipios a través del diálogo. Hemos introducido algunas cuestiones que estaban paralizadas. Esta semana, sin ir más lejos, hemos aprobado el primer Plan de Igualdad de la Diputación. Hemos metido una área concreta para hacer política lingüística, que es una cosa que no se hacía. Colaboramos por primera vez desde la Diputación por la recuperación de la memoria democrática.

Especialmente hacemos balance positivo de las áreas que llevamos. La sostenibilidad ha dejado de ser «cosas verdes». Antes de la Covid, la Diputación fue la primera a firmar el Pacto Verd Europeu porque éramos conscientes que la economía circular era el futuro. La sostenibilidad lo estamos trabajando de una manera global para afrontar el cambio climático y garantizar el bienestar de las personas.

Estamos hablando de cosas que afectan nuestro sector agrario y primario. Todo lo que hacemos tiene la mirada de luchar contra la despoblación. Soy optimista. Creo que hemos hecho mucho esfuerzo para suplir la falta de financiación de los municipios, pero es cierto que tenemos que hacer entender que su falta de financiación no puede solucionarse en la Diputación. Es una cosa que viene otros lugares. Ahora vamos hacia un presupuesto muy ambicioso y sinceramente pienso que hemos sido capaces de reaccionar en una situación tan difícil como el coronavirus.

Más información

0 comentarios

0 comentarios

No hay comentarios todavía. ¿Quieres añadir uno?

Escribir un Comentario

Escribir un Comentario