Sociedad

Tres restaurantes de Castellón convencen a la Guía Michelin por su calidad y precio

Los establecimientos logran el Bib Gourmand, el distintivo de Michelin que reconoce la buena cocina a precios accesibles

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Plato del restaurante Le Bistrot en Castellón

Castellón ha vuelto a colarse en el radar gastronómico nacional con un reconocimiento que suele pasar más desapercibido que las estrellas. Tres restaurantes locales han sido distinguidos con el Bib Gourmand de la Guía Michelin, el sello que premia a aquellos establecimientos donde se come muy bien sin que la cuenta se dispare. El anuncio se ha producido en el marco de Madrid Fusión, uno de los grandes escaparates del sector.

Los restaurantes reconocidos son Arre, el proyecto del chef Pedro Salas; Le Bistrot, liderado por Silvia Vives; e Izakaya, bajo la dirección de Sergio Ortega. Tres propuestas distintas entre sí, tanto en concepto como en cocina, pero con un punto en común: una identidad clara y una apuesta firme por el sabor, la técnica y la coherencia entre lo que se ofrece y lo que se paga.

El Bib Gourmand, creado en 1997, se ha convertido con los años en una referencia para el público que busca experiencias gastronómicas honestas, alejadas del lujo, pero igualmente cuidadas. En ese sentido, el reconocimiento sitúa a Castellón como una ciudad donde la buena cocina no es una excepción puntual, sino una realidad accesible.

Una ciudad que cocina a largo plazo

Más allá de los nombres propios, el momento que vive la gastronomía castellonense se explica por una suma de factores. En las últimas semanas, la ciudad ha reforzado su presencia en foros turísticos y culinarios de primer nivel, como Fitur, donde se celebraron showcookings con aforo completo y propuestas que iban desde un arroz a banda hasta una croqueta de callos premiada en la Ruta de la Tapa.

También se percibe un movimiento interno en el sector. La reciente creación de GastroCas, la primera asociación de hostelería de Castellón, apunta a una mayor coordinación entre profesionales, con el foco puesto en la formación, la innovación y la visibilidad del talento local. A ello se suma la entrada de la ciudad en la red Saborea España, una plataforma que conecta destinos gastronómicos de todo el país.

Mientras tanto, en los fogones, los restaurantes siguen haciendo lo que mejor saben: trabajar a diario, ajustar cartas, escuchar al cliente y defender una cocina con personalidad. El reconocimiento de Michelin llega como una consecuencia de ese trabajo constante y refuerza la idea de que, en Castellón, comer bien no es una moda pasajera, sino una seña de identidad que se cocina a fuego lento.

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