Expresar las emociones, la cura para el distanciamiento físico

Expertos comentan la importancia del contacto físico en las personas y el peligro psicológico que puede comportar el distanciamiento

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Esta pandemia mundial ha comportado la imposición de una de las medidas más importantes para no contagiarse: el distanciamiento físico. Distancia de seguridad, sin abrazos y sin besos. Sin embargo, muchos expertos señalan la capacidad que tienen seres humanos para reconvertir distintas situaciones, como la que se está viviendo, pese que muchos de ellos —los más receptivos a las muestras de afecto— se sientan raros y vacíos.Normalmente, los seres humanos necesitan del contacto físico y muchas veces sucede por la necesidad de consideración social: una palmada en la espalda, un abrazo o una caricia. Cuando nos mareamos necesitamos tocar algo para poder recuperar el equilibrio y para funcionar necesitamos estar en contacto con gente, naturaleza… Así lo declara Fernando Catalán, Psicólogo y Presidente de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana: “todos necesitamos el contacto físico, necesitamos la aprobación del otro, afecto, sentirnos integrados en un grupo, familia, ambiente social… casi vivimos en manada”.Sin embargo, sí que se detectan personas que son más afines o necesitan este contacto físico y otras que llegan hasta repeler este tipo de contacto. Muchos expertos, de entre ellos la psicóloga Zoraida Granados, Directora Psicóloga del Gabinete de Psicología CoNpasión en Castelló, declaran que aquellas características que llevan a necesitar de este contacto físico-social dependen, muchas veces, de los primeros años de vida, con el apego a las figuras maternas y paternas, las relaciones sociales y el desarrollo en un espacio seguro. Por otra parte, “cuando un niño no ha tenido esas figuras de apoyo, esa seguridad o ese contexto de apoyo para su desarrollo, habrá más posibilidad de que su forma de tomar y afrontar decisiones sean de forma individual, incluso solitaria”, comenta Granados. El distanciamiento físico que estamos viviendo, si se mantiene a la larga, podría traer distintos problemas de equilibrio: “nos podría mermar, generar incertidumbre, ansiedad o miedo”, comenta Catalán.¿Por qué es tan importante este contacto físico que comentan los expertos? Para Catalán, “nos afirma nuestra posición en el mundo, sin un contacto físico lo pasaríamos muy mal”. Además, se podría reproducir en un aislamiento social, con una reclusión en un espacio y entorno, a priori seguros, pero que con el tiempo pueden resultar dañinos a nivel físico, emocional y psicológico, expone Granados.También comenta que el contacto físico puede contribuir al bienestar físico y mental, como reducir el estrés y la ansiedad— por la disminución de producción de serotonina, la hormona relacionada con el estrés y que produce un efecto relajante—, mejorar el estado de ánimo —aumenta la producción de oxitocina, hormona relacionada con el afecto—, se favorecen los aprendizajes a través de estímulos táctiles, corporales, emocionales, afectivos, reduce la percepción subjetiva del dolor —por la oxitocina generada por un vínculo afectivo, siendo un analgésico natural— y mejora la seguridad personal —reforzando la autoestima propia y la de los demás—. Por otra parte, “estrés, ansiedad y síntomas relacionados con las alteraciones del estado de ánimo, pueden ser las principales consecuencias del no contacto físico”.Tapar las emociones, o hasta negarlas, provoca muchos problemas en los seres humanos. Por ello, para poder afrontar el distanciamiento que se está viviendo, los seres humanos tienen otros recursos para expresar los sentimientos, que dan estabilidad emocional y seguridad, según comenta Catalán. Granados propone diversas técnicas para afrontar esto en diversas generaciones. Para los niños, se pueden crear juegos de dibujar y pintar emociones, o expresarlas en voz alta como si fuera un teatro. Para los adolescentes, crear espacios y dinámicas en grupo, que ayuden a disminuir la ansiedad, el estrés, el embotamiento emocional y aquellas emociones que sobrevuelan por sus cabezas. Para los adultos y todos en general, entender que no es malo, ni débil expresar las emociones a los demás. Sin embargo, sí se tienen que hacer responsables de ellas, de la manera de expresarlas y con quién se comparten.
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