Castellón ha estrenado una nueva edición del Mercat de la Taronja, que se prolongará hasta mayo de 2027

El mercado de venta directa de cítricos ha comenzado este domingo en la plaza de Fadrell y mantendrá puestos en María Agustina, Fadrell y Pintures de la Gasulla, salvo en Magdalena y Pascua

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El concejal del Ayuntamiento, Gonzalo Romero, en la nueva edición del Mercat de la Taronja de la plaza Fadrell
El concejal del Ayuntamiento, Gonzalo Romero, en la nueva edición del Mercat de la Taronja de la plaza Fadrell
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El Ayuntamiento de Castellón ha puesto en marcha este domingo una nueva edición del Mercat de la Taronja, una iniciativa de venta directa de cítricos que ha llegado a su 18.º aniversario y que se ha estrenado con la instalación de los primeros puestos en la plaza de Fadrell, pese a la lluvia.

Gonzalo Romero ha defendido la continuidad del mercado como un canal que conecta a los agricultores con la ciudadanía sin intermediarios. En sus declaraciones, ha señalado que la iniciativa permite ofrecer “un producto de máxima calidad y recién recolectado de nuestros huertos” y ha subrayado también su valor para el relevo generacional en el campo y para el mantenimiento del cinturón verde de la ciudad.

Calendario y ubicaciones

La edición de este año se extenderá hasta el 30 de mayo de 2027. Las jornadas de venta se celebrarán todos los domingos, excepto el domingo de Magdalena, fijado para el 28 de febrero de 2027, y el domingo de Pascua, previsto para el 28 de marzo de 2027, cuando no habrá actividad comercial.

Los puestos se instalarán de forma habitual en tres puntos de Castellón: la plaza de María Agustina, la plaza de Fadrell y la plaza Pintures de la Gasulla. Según el Ayuntamiento, en la temporada anterior participaron 32 vendedores distintos y se vendieron casi 142.000 kilos de cítricos.

Una cita ya consolidada en la ciudad

Romero ha insistido en que el mercado no solo tiene una dimensión económica, sino también medioambiental. “Consumir cítricos de proximidad ayuda a mantener con vida nuestros campos, fomenta el necesario relevo generacional en la agricultura local y contribuye decisivamente al mantenimiento y protección del cinturón verde”, ha afirmado.

El concejal ha añadido que la respuesta de los vecinos y vecinas de Castellón y de las familias labradoras ha sido clave para sostener una iniciativa que, según ha dicho, se ha convertido en “todo un clásico” del calendario local.