El Fadrí, la icónica torre campanario de Castellón, se ha preparado para su inminente reapertura al público en los próximos días, tras la finalización de una importante intervención destinada a optimizar la seguridad y la experiencia de los visitantes. La actuación principal ha consistido en la instalación de un novedoso pasamanos con iluminación LED a lo largo de su escalera interior, un elemento crucial para el recorrido museístico del monumento.
La alcaldesa de Castellón, Begoña Carrasco, ha supervisado personalmente el resultado de los trabajos, acompañada por el concejal de Infraestructuras y Servicios Urbanos, Sergio Toledo; la concejala de Cultura, María España; la directora del Museu de la Ciutat de Castelló, Ana Meseguer; y la arquitecta municipal, Pilar Albert. Durante la visita, Carrasco ha enfatizado la relevancia de estas inversiones: "Invertir en nuestros símbolos principales también forma parte del orgullo de ser y sentirnos de Castellón".
Esta iniciativa se enmarca dentro de la estrategia municipal de revalorización y rehabilitación del patrimonio local, siguiendo la línea de otras intervenciones recientes como las realizadas en la ermita de la Magdalena. La primera edil ha destacado que esta obra era "muy reivindicada" por la ciudadanía y los visitantes, ya que la torre carecía hasta ahora de un sistema de apoyo adecuado y de una iluminación suficiente en su escalera de caracol.
Detalles de la intervención en la escalera interior
La obra, que ha contado con un presupuesto cercano a los 30.000 euros y un plazo de ejecución de dos meses, ha transformado significativamente el acceso al interior de El Fadrí. La intervención más destacada ha sido la colocación de un pasamanos de 196 metros de longitud, equipado con tecnología de iluminación LED, que guía y protege a los usuarios durante el ascenso y descenso por los 192 escalones de la escalera de caracol.
La arquitecta municipal, Pilar Albert, ha explicado que la ejecución "ha sido sencilla" y su objetivo primordial ha consistido en "iluminar y proteger ante posibles caídas toda la subida y bajada de la escalera de caracol", siempre respetando la integridad y las características históricas del monumento. Esta mejora es fundamental, dado que la escalera comunica las cinco plantas visitables del edificio y presentaba zonas con escasa luz natural debido a la limitada entrada de iluminación exterior.
Próximas fases de rehabilitación y conservación
La alcaldesa Carrasco ha adelantado que esta actuación es "solo el principio" de un plan de conservación más ambicioso para El Fadrí. El Ayuntamiento tiene proyectadas obras de mayor envergadura para abordar problemas estructurales y de mantenimiento que afectan al monumento. Entre las futuras intervenciones, se contempla actuar sobre las filtraciones detectadas en la cubierta, proteger el chapitel y prevenir daños en las campanas.
Estas próximas fases de rehabilitación cuentan con un presupuesto estimado de unos 95.000 euros. Sin embargo, su ejecución requerirá la autorización previa de la Conselleria competente en materia de Cultura, dado que El Fadrí está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). Una vez obtenidos los permisos necesarios, el consistorio podrá proceder con la licitación y posterior ejecución de los trabajos.
Durante la visita, se ha detallado que las filtraciones actuales están afectando directamente a la sala de las campanas, lo que podría provocar el deterioro de los yugos, además de causar desperfectos en la antigua vivienda del campanero. Asimismo, se ha previsto intervenir en el chapitel de madera y adoptar medidas específicas para evitar el anidamiento de palomas, que contribuyen al deterioro del edificio.
El Fadrí: Un icono de Castellón y su recorrido museístico
La Torre Campanario, popularmente conocida como El Fadrí, constituye uno de los símbolos más reconocibles de Castellón y es una de las sedes permanentes del Museu de la Ciutat de Castelló. Este monumento, construido a finales del siglo XVI con sillería de piedra caliza, destaca por su planta octogonal, sus cinco cuerpos en altura y un templete de remate.
El recorrido museístico que ofrece la torre permite a los visitantes explorar sus cinco plantas visitables, conectadas por la característica escalera de caracol que recorre su interior. La importancia de El Fadrí como punto de interés cultural y turístico lo convierte en uno de los monumentos más visitados de la ciudad, consolidando su valor como patrimonio histórico y emblema de la identidad castellonense.