El Ayuntamiento de Burriana ha modificado el Reglamento de Uso y la Ordenanza de Tasas del Teatre Payà para adaptar la gestión del recinto a las necesidades actuales, abaratar parte de la oferta cultural municipal y ampliar las opciones de contratación con el objetivo de atraer producciones de mayor formato.
La actualización afecta tanto al uso del teatro como a las tarifas de las actividades organizadas directamente por el consistorio. Según la nueva ordenanza, se ha establecido una rebaja generalizada en el precio de las entradas para las funciones municipales, junto con nuevos descuentos para grupos y para quienes presenten carnet de estudiante.
Más descuentos y mantenimiento de las exenciones sociales
La reforma ha incorporado por primera vez descuentos específicos para grupos, una medida que el consistorio vincula a la demanda de público en eventos familiares. Además, se han mantenido las exenciones sociales y los incentivos para la juventud, así como las bonificaciones ya existentes para jubilados, pensionistas, titulares del Carnet Jove, familias numerosas o monoparentales y personas con discapacidad.
También se ha conservado la exención del 100% para víctimas de violencia de género y personas dependientes. En paralelo, la nueva normativa ha incluido exenciones de tasas para actividades dirigidas al público joven y ha añadido el carnet de estudiante a la lista de beneficiarios con bonificación.
El ejecutivo municipal ha explicado que el reglamento aprobado permanecía vigente desde 2014 sin haber sido revisado hasta ahora, por lo que consideraba necesaria su actualización para adecuarlo a los contextos económicos y administrativos actuales, así como a la evolución de la programación cultural.
Nuevas fórmulas de contratación para espectáculos de gran formato
Entre las novedades técnicas, el Ayuntamiento ha ampliado las modalidades de contratación de espectáculos. A las dos fórmulas que ya existían se han sumado otras dos, con las que el consistorio pretende facilitar la llegada a Burriana de producciones de gran formato que, por su coste, resultaban más difíciles de asumir con el catálogo administrativo anterior.
El Gobierno local ha señalado que estas opciones buscan aprovechar al máximo las capacidades técnicas del espacio y responder a una demanda creciente de uso del recinto en los últimos años. Al mismo tiempo, ha mantenido las condiciones preferentes y las bonificaciones aplicadas a asociaciones y colectivos locales por la cesión de las instalaciones.
Según los datos facilitados, en 2025 el tejido asociativo ha utilizado el recinto en hasta once ocasiones, una cifra que el consistorio ha esgrimido como uno de los motivos para preservar ese respaldo a las entidades locales.
El teatro, con más de 300.000 euros de inversión en la legislatura
El Teatre Payà ha sido descrito por el Ayuntamiento como una instalación municipal emblemática y uno de los espacios escénicos con mayor aforo de la provincia. El edificio recoge la tradición del antiguo Teatro Oberón, construido en 1907, y del posterior Teatro Payá, y pasó a ser patrimonio municipal tras su compra por el Ayuntamiento en 2001.
Durante la presente legislatura, el inmueble ha recibido una inversión superior a los 300.000 euros para reformar la fachada, que sufría desprendimientos, y para terminar dos salas interiores. Entre las actuaciones mencionadas figuran la adecuación de la sala de ensayo, que seguía en ladrillo caravista y sin pavimento desde la construcción del edificio, y el acondicionamiento del espacio diáfano de la planta baja, donde antes se ubicaban el antiguo bar y el almacén.
Además, las instalaciones se han modernizado con la instalación de dos pantallas digitales y la implantación de un sistema de TPV para mejorar la atención a los usuarios. De la inversión total, 150.000 euros han procedido del Plan Impulsa de la Diputación de Castellón, mientras que el resto se ha financiado con fondos municipales y una subvención de 47.901,63 euros de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana.
La concejal de Programación Cultural, Paloma Boix, ha defendido la reforma como una actualización necesaria tras más de una década sin cambios en la normativa: “esta modificación era una tarea prioritaria para poner al día la gestión y la modernización de nuestro teatro principal tras doce años sin actualizar sus normas reguladoras”.