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La nueva normalidad comenzó el 22 de junio, y con ello se abrieron de nuevo las fronteras para permitir la movilidad entre comunidades autónomas. Con la situación más controlada, el verano no estuvo tan marcado por las restricciones, aunque el turismo vivió en primera persona la dureza de la crisis derivada de la COVID-19. Eso sí, el turismo de Castelló no fue de los más perjudicados y la apuesta por un modelo de proximidad y sostenible se convirtió en una fortaleza y no en una debilidad, tal y como reconoció la presidenta del Patronato de Turismo de la Diputación de Castellón, Virginia Martí, que señaló que la diversidad de oferta y la no masificación fueron claves durante la temporada alta.La vuelta de las vacaciones y la estabilidad de la pandemia en verano dieron paso a la vuelta al cole más atípica. Los colegios de Castellón se organizaron por grupos burbuja para evitar al máximo la aparición de brotes de COVID, se creó el ‘aula covid’, se reforzó el profesorado y se crearon protocolos de higiene, como la aireación de las aulas, la instalación de filtros HEPA o el establecimiento de circuitos para moverse en los centros educativos. Y es que desde la Conselleria de Educación se apostó por la docencia presencial, como más tarde estableció también el Ministerio de Educación en el conjunto de España.El jarro de agua fría llegó también el 30 de octubre, cuando comenzó el cierre perimetral de la Comunitat Valenciana y el de la mayoría de comunidades autónomas como respuesta al aumento progresivo de casos de coronavirus de la segunda ola. Una medida que ha seguido intacta y que no se espera que cambie pronto, tal y como ha reiterado en diversas ocasiones el president de la Generalitat, Ximo Puig, que no ha dudado en prorrogar esta limitación en cada una de las mesas intertdepartamentales, que poco a poco han ido aumentando su debate.Y es que desde mitad de octubre la pandemia ha ido en ‘crescendo’ y el Consell ha sumado restricciones que han afectado principalmente a la fijación de aforos máximos permitidos en la hostelería, ceremonias, comercios y otro tipo de negocios. También se ha aplicado el toque de queda nocturno y los ayuntamientos, dentro de sus competencias, han ampliado las normas locales cerrando espacios municipales públicos, como parques, polideportivos, centros culturales o dependencias de los consistorios.
Tras reconocer que el puente de la Constitución de diciembre había provocado un gran repunte de casos, el Consell anunció las medidas de las Navidades más restrictivas. En cada rincón de Castelló, València y Alicante, tan solo se permitieron reuniones de hasta 6 personas, con un máximo de dos núcleos familiares, el toque de queda restrasado a las 00 horas en Nochebuena y Nochevieja y sin posibilidad de viajar a ninguna comunidad.Aún así, no fue suficiente y la tercera ola ha sido mucho mayor al inicio de la pandemia del coronavirus. Tanto la consellera de Sanitat, Ana Barceló, como Puig, han reconocido que no fueron suficientes las medidas y Castelló ha llegado a rondar los 1.000 casos diarios en los peores días de este 2021, que en enero obligó incluso a confinar diversos municipios, como Jérica, Soneja, Borriol y Atzeneta.Ya han pasado 12 meses desde ese primer caso de COVID de un vecino de Borriana y los datos comienzan a dar un respiro como respuesta a las duras restricciones aplicadas por parte del Consell, que van desde el cierre total de la hostelería y otro tipo de negocios hasta la limitación del horario de comercios, la prohibición de reuniones sociales, el cierre perimetral durante fines de semana de Castelló y Vila-real junto a otras grandes capitales y el toque de queda a las 22:00 horas.
Los departamentos de salud de Castellón han conseguido, en cuestión de la última semana, reducir su incidencia acumulada de casos prácticamente a la mitad, aunque con un ligero aumento de las defunciones que evidencia que la pandemia continúa ahí. Todo ello, junto con la campaña de vacunación contra la COVID-19 que ya ha vacunado a 35.942 residentes y profesionales de residencias de Castellón, hospitales, atención primaria y ahora poco a poco llega a personas mayores de 90 años, desde esa primera dosis que recibió Benilde Domingo en Borriana el 27 de diciembre. Ahora la esperanza se centra en abril, cuando se espera comenzar con la vacunación masiva en el Auditorio, el Palacio de Congresos y el Hospital de Campaña de Castelló, entre otros espacios.Según la última actualización de la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública, en la provincia de Castelló se han contagiado 38.551 personas, se han recuperado 37.810 y han fallecido 749. Y hoy, un año después de ese primer contagio, se espera que Puig confirme la flexibilización de medidas en toda la Comunitat Valenciana, que podría permitir la vuelta a las reuniones sociales y la vuelta de muchos negocios a su día a día.