La directora general de Producción Agrícola y Ganadera, Maria Àngels Ramón-Llin, ha defendido en Picassent que el principal desafío de la citricultura pasa por hacer las explotaciones “más rentables, competitivas y capaces de adaptarse a un entorno cambiante, sin perder la calidad que caracteriza a nuestros cítricos”.
Modernización y apoyo al sector
Ramón-Llin ha intervenido en la inauguración del XV Congreso Citrícola de l'Horta Sud, una cita centrada en la innovación tecnológica como herramienta para garantizar la competitividad, la rentabilidad y la sostenibilidad del sector. Durante su intervención, ha afirmado que la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca es “muy consciente de la importancia de acompañar al sector en esta transformación”.
La directora general ha subrayado que “la modernización de nuestras explotaciones, la transferencia de conocimiento y la mejora de la eficiencia productiva son elementos fundamentales para fortalecer la agricultura valenciana”. En ese marco, ha mencionado las líneas de investigación abiertas desde el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, IVIA, y ha recordado que permanece abierta, hasta el 19 de octubre, la convocatoria de ayudas destinadas a la modernización de las explotaciones agrarias, que contempla, entre otras actuaciones, inversiones en innovación y tecnología para mejorar su eficiencia, competitividad y sostenibilidad.
Retos productivos y nuevas tecnologías
La responsable autonómica ha enumerado entre los principales desafíos del campo la disponibilidad de mano de obra, la necesidad de mejorar la eficiencia productiva, optimizar el uso de los recursos, responder a las exigencias sanitarias y medioambientales y competir en mercados cada vez más exigentes.
Ante ese escenario, ha sostenido que la mecanización, la automatización y la robótica ya no pueden quedar reservadas a las grandes explotaciones, y ha defendido la colaboración entre agricultores, empresas tecnológicas, cooperativas, centros de investigación y administraciones públicas para que esas herramientas se implanten en el campo.
“Hemos de ser conscientes de que el futuro de la citricultura dependerá, en buena medida, de nuestra capacidad para anticiparnos a los cambios, incorporar soluciones útiles y adaptar nuestras explotaciones a nuevas formas de producir”, ha concluido Ramón-Llin.