El secretario autonómico de Turismo, José Manuel Camarero, ha defendido que la digitalización turística debe orientarse a transformar los datos en conocimiento útil y en mejores decisiones para reforzar la competitividad de los destinos y de las empresas del sector.
Una mesa sobre competitividad y economía del dato
Camarero ha participado el lunes por la tarde en la mesa redonda Competitividad del territorio y su ecosistema empresarial: espacio de datos y economía del dato, celebrada en el Palacio de la Magdalena dentro del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC, que se celebra en Santander.
En la sesión también han intervenido la alcaldesa de Santander, Gema Igual; el director de Servicios Públicos Digitales de Red.es, Francisco Javier García Vieira; y la directora de Programas de Normalización y Grupos de Interés de UNE, Paloma García. La mesa ha estado moderada por el vicepresidente de la Comisión Smart Cities de AMETIC, Emilio Herrera.
Del volumen al valor
Durante su intervención, Camarero ha señalado que el turismo es uno de los grandes ámbitos de aplicación de la tecnología en España, pero ha advertido de que el reto no pasa por incorporar herramientas de forma aislada, sino por “vincular la innovación a problemas reales, decisiones concretas y resultados medibles”.
También ha afirmado que “digitalizar el turismo es digitalizar una parte esencial de la competitividad española” y ha defendido que el sector debe avanzar desde un enfoque centrado en el volumen hacia otro basado en el valor, la productividad, la rentabilidad y la capacidad de anticipar escenarios.
El secretario autonómico ha añadido que los destinos turísticos concentran personas, empresas, infraestructuras, transacciones y grandes volúmenes de información, por lo que constituyen entornos reales de innovación para aplicar soluciones vinculadas a la movilidad, la planificación empresarial, la gestión de flujos, la sostenibilidad y la calidad de los servicios.
El ejemplo de la conexión con Nueva York
Como ejemplo de ese enfoque, Camarero ha citado la recién anunciada conexión aérea entre Nueva York y València, en la que la Generalitat ha venido trabajando con la aerolínea United Airlines mediante la aportación de información sobre el destino y de datos económicos y turísticos de la Comunitat Valenciana que han contribuido al análisis y a la toma de decisión de la compañía.
El responsable autonómico ha explicado que este cambio de enfoque exige pasar “de contar turistas a medir valor; de describir lo ocurrido a anticipar escenarios; y de proyectos tecnológicos aislados a soluciones conectadas con decisiones concretas”, especialmente en un contexto en el que los destinos deben responder a retos como la desestacionalización, la diversificación, la accesibilidad y la convivencia entre residentes y visitantes.
En el caso de la Comunitat Valenciana, ha destacado el trabajo desarrollado a través de Invat·tur, el Sistema de Inteligencia Turística de la Comunitat Valenciana y la Red de Destinos Turísticos Inteligentes, instrumentos que, según ha indicado, permiten conectar conocimiento, administraciones, destinos, empresas, universidades y soluciones digitales.
Aplicaciones y colaboración público-privada
Según ha señalado, esa estrategia permite avanzar en aplicaciones como la predicción de la demanda, la medición de impactos económicos, sociales y ambientales, la mejora de la planificación empresarial, la gestión de capacidades y flujos, y el apoyo a la digitalización de las pymes turísticas.
Camarero ha trasladado al sector digital la necesidad de desarrollar soluciones interoperables, escalables, usables y evaluables, capaces de integrarse en la gestión de los destinos y de mantenerse en el tiempo. “Una solución tecnológica es útil cuando mejora una decisión, un servicio o la productividad”, ha afirmado.
Además, ha defendido la colaboración público-privada como vía para compartir casos de uso, reducir la brecha digital entre territorios y pasar de pilotos puntuales a soluciones sostenibles. Ha concluido que la inteligencia de un destino no se mide por la cantidad de tecnología que incorpora, sino por su capacidad para utilizarla y obtener mejores resultados.