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Así se destapó
Según ha informado la Guardia Civil, la investigación comenzó cuando los padres de dos de las víctimas se presentaron en el cuartel para denunciar la existencia de un grupo de víctimas que habían conseguido salir de la secta y que, además, estaban dispuestos a denunciar los hechos sufridos.Así, estas víctimas detallaron a los agentes que era habitual la práctica de rituales chamánicos con consumo de drogas, mezcal y sustancias alucinógenas para, posteriormente, practicar desnudos colectivos o talleres relacionados con los chakras y terapias sexuales.En algunas ocasiones, las víctimas se negaban a participar y los líderes de la secta anulaban su voluntad con estas sustancias estupefacientes. Los rituales algunas veces eran grabados por estos y presuntamente también se habrían producido varios abusos sexuales.Tal y como relata la Guardia Civil, los rituales debían ser celebrados cómo y cuándo la maestra, como máxima líder, lo establecía. Y para conseguir sus objetivos, amenazaba a las víctimas con castigos, humillaciones e incluso con dejarles repudiados cuando existía una dependencia emocional del resto de miembros.Búsqueda de soluciones a sus problemas
Respecto a cómo captaban a las víctimas, todas ellas habían sido captadas a través de personas de confianza de los líderes de la organización y el máximo objetivo eran jóvenes en situación de vulnerabilidad emocional y búsqueda de soluciones a sus problemas.
Muchas de estas víctimas tenían alrededor de 20 años cuando las captaban y se iniciaban en las terapias y todas presentaban un bajo estado anímico por problemas personales o emocionales. Algunas habían entrado siendo menores de edad y habían permanecido dentro durante más de 15 años.La situación de las víctimas facilitaba a la maestra su manipulación mediante el uso de diferentes técnicas de control, persuasión, dependencia emocional y separación afectiva de su entorno más cercano con el objeto de ser separados de ellos e integrados en la ‘Familia del Alma’.La líder impartía las terapias a los afectados a cambio de abonar elevadas cantidades de dinero, y según aumentaba la fidelidad y dependencia emocional de las víctimas, aumentaba el precio de dichas terapias. Los pagos se realizaban mediante métodos de pago que permitieran ocultar la detección de estas actividades a las autoridades.Las personas afectadas están ubicadas mayoritariamente en las provincias de Tarragona, Castellón y Barcelona y rondarían el centenar en base a las que han presentado denuncia y otras que ya han podido ser plenamente identificadas a lo largo del prolongado periodo de actividad de este grupo.