La vida se encarece en Castellón. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman que los precios han subido un 5 % en la provincia durante el último año, una cifra que sitúa la inflación en su nivel más alto de 2026 y que supone un nuevo golpe para el bolsillo de las familias castellonenses. El transporte, los suministros del hogar y la vivienda son algunos de los principales responsables de este incremento.
El Índice de Precios de Consumo (IPC) correspondiente a septiembre, publicado este miércoles 14 de octubre, refleja que Castellón es la provincia con mayor inflación de la Comunitat Valenciana. De hecho, el incremento interanual supera tanto la media autonómica, situada en el 4,8 %, como la nacional, que alcanza el 4,9 %.
Aunque la subida mensual de los precios ha sido del 0,2 %, la evolución de los últimos doce meses confirma una tendencia al alza que afecta a gastos cotidianos como desplazarse en coche, pagar la electricidad, llenar la cesta de la compra o salir a comer fuera.
El transporte y la vivienda disparan los precios en Castellón
Uno de los sectores que más se ha encarecido en la provincia es el transporte. Según los datos del INE, los precios de este grupo han aumentado un 11,3 % respecto a septiembre de 2025, convirtiéndose en el principal foco de presión inflacionista.
Este incremento está estrechamente relacionado con la evolución del precio de los carburantes, que afecta especialmente a quienes necesitan utilizar el vehículo privado para desplazarse diariamente entre municipios de la provincia.La vivienda y sus suministros tampoco escapan a las subidas. El grupo que incluye vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registra un incremento interanual del 7,3 %.
Esto significa que los hogares castellonenses afrontan un encarecimiento considerable de algunos de sus gastos habituales, especialmente los relacionados con la energía. El aumento de los costes energéticos también puede repercutir indirectamente en otros productos y servicios, ya que el transporte de mercancías y el funcionamiento de los negocios dependen en buena medida de estos suministros.
La cesta de la compra y los restaurantes también son más caros
Los alimentos y las bebidas no alcohólicas han registrado una subida del 2,3 % en el último año en la provincia de Castellón.
Aunque este incremento es inferior al del transporte o la vivienda, afecta a uno de los gastos más frecuentes de las familias. Productos básicos, alimentos frescos y artículos de consumo habitual forman parte de una cesta de la compra cuyo coste sigue siendo superior al de hace un año. Por su parte, los restaurantes y servicios de alojamiento presentan un encarecimiento interanual del 5,1 %, ligeramente superior a la inflación general de la provincia.
También destaca el incremento del 6,3 % en vestido y calzado, coincidiendo con un periodo marcado por el inicio de la temporada de otoño e invierno. En otros ámbitos, las actividades recreativas, deportivas y culturales se han encarecido un 3,1 %, mientras que los servicios de información y comunicaciones registran una subida del 3,8 %.
Castellón supera la inflación de Valencia y Alicante
Los datos publicados por el INE sitúan a Castellón como la provincia más inflacionista de la Comunitat Valenciana durante septiembre.
Mientras la tasa provincial alcanza el 5 %, el conjunto de la autonomía registra una subida interanual del 4,8 %. La diferencia también se aprecia respecto a España, donde el IPC se sitúa en el 4,9 %. La evolución de los precios resulta especialmente significativa porque septiembre ha marcado el mayor incremento interanual registrado en Castellón durante todo 2026.
Para encontrar un mes de septiembre con una inflación similar hay que remontarse a 2008, cuando los precios también aumentaron un 5 %. El precedente más elevado de los últimos años se produjo en septiembre de 2022, cuando la inflación provincial alcanzó el 9,9 %.
La comparación refleja que el actual encarecimiento no es un fenómeno aislado, sino que se produce en un contexto de presión sobre los costes energéticos y de transporte.
¿Cuánto más cuesta vivir en Castellón que hace un año?
Una inflación interanual del 5 % significa que, de media, una cesta representativa de bienes y servicios que costaba 100 euros en septiembre de 2025 habría pasado a costar aproximadamente 105 euros en septiembre de 2026.
Siguiendo esa misma proporción, un gasto de 1.000 euros equivaldría ahora a unos 1.050 euros, mientras que uno de 2.000 euros ascendería a unos 2.100 euros. Se trata de ejemplos orientativos calculados a partir del IPC general, no de una estimación del gasto real de cada familia. El impacto depende de los hábitos de consumo y del peso que tengan los alimentos, la energía, el transporte o la vivienda en cada presupuesto doméstico.
Además, la subida del IPC no implica que todos los productos se hayan encarecido en la misma proporción. Mientras el transporte registra incrementos superiores al 11 %, otros sectores, como la sanidad, presentan variaciones mucho más moderadas.
¿Seguirán subiendo los precios en los próximos meses?
La evolución de la inflación dependerá, en buena medida, del comportamiento de los precios energéticos y los carburantes, que han protagonizado algunas de las mayores subidas de los últimos meses.
A escala nacional, el IPC de septiembre ha alcanzado el 4,9 %, su nivel más elevado desde febrero de 2023, según el Instituto Nacional de Estadística. Los datos también confirman la continuidad de la rebaja fiscal de 20 céntimos por litro sobre la gasolina y el gasóleo a partir del 1 de noviembre, de acuerdo con las medidas previstas por el Gobierno para afrontar el encarecimiento energético.
Sin embargo, el comportamiento futuro de los precios todavía es incierto. Las próximas publicaciones del INE permitirán comprobar si la inflación comienza a moderarse o si Castellón mantiene una tendencia alcista durante el último trimestre del año.
Por ahora, la provincia cierra septiembre con la mayor inflación de 2026 y con el transporte, la energía y la vivienda como principales factores de encarecimiento, una situación que continúa condicionando el presupuesto de numerosos hogares castellonenses.