El alquiler no cuesta lo mismo en toda Castellón: estos son los municipios donde todavía se paga menos

Mientras la provincia necesita 2.000 viviendas más para aliviar la presión del mercado, varias localidades mantienen precios por debajo de la media y se convierten en una alternativa para quienes buscan alquilar.

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Un edificio propiedad de la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVHA)
Un edificio propiedad de la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVHA)
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Buscar un piso de alquiler en Castellón se ha convertido en una carrera de obstáculos. La escasez de viviendas disponibles y el aumento continuado de los precios han complicado el acceso a la vivienda para miles de personas, especialmente jóvenes y familias que buscan independizarse o cambiar de domicilio.

Sin embargo, vivir de alquiler no cuesta lo mismo en toda la provincia. Dependiendo del municipio elegido, la diferencia puede superar los 150 euros al mes en una vivienda de tamaño medio. Mientras algunas localidades mantienen precios por debajo de la media provincial, otras, impulsadas por el turismo y la elevada demanda, registran alquileres considerablemente más elevados.

Los últimos datos del mercado sitúan el precio medio del alquiler en la provincia de Castellón en torno a los 9,3 euros por metro cuadrado, aunque las diferencias entre municipios son notables. Esa variación convierte la ubicación en uno de los factores que más influyen en el presupuesto mensual de quienes buscan vivienda.

Los municipios donde el alquiler todavía da un respiro

Entre las localidades con precios más contenidos figuran Almassora y Benicarló, donde el alquiler ronda los 7,9 euros por metro cuadrado, según los datos más recientes del mercado residencial. Esto significa que una vivienda de unos 80 metros cuadrados puede situarse alrededor de los 630 euros mensuales, una cifra inferior a la media provincial.

También Burriana presenta precios relativamente moderados, con una media cercana a los 8,1 euros por metro cuadrado, mientras que municipios como Vila-real o Vinaròs continúan ofreciendo alquileres por debajo de algunos de los destinos turísticos más demandados de la costa.

Para muchas personas que trabajan en Castellón o en municipios cercanos, estas localidades se han convertido en una alternativa para reducir el coste de la vivienda sin renunciar a disponer de buenos servicios, conexiones por carretera o cercanía con la capital.

Eso sí, encontrar una vivienda libre tampoco resulta sencillo. La oferta continúa siendo reducida y los pisos que salen al mercado suelen alquilarse en poco tiempo.

La costa turística sigue marcando los precios más elevados

La situación cambia en municipios con una fuerte actividad turística. Localidades como Oropesa del Mar y Peñíscola presentan algunos de los precios más altos de la provincia, impulsados por la demanda de segundas residencias y el atractivo del litoral.

En estos municipios, el precio medio se aproxima a los 10 euros por metro cuadrado, una diferencia que, trasladada a una vivienda habitual, puede suponer más de 150 euros adicionales al mes respecto a algunas de las localidades más económicas.

La capital, Castellón de la Plana, se mantiene en una posición intermedia, con un precio muy próximo a la media provincial. Aunque el alquiler también ha aumentado en los últimos años, sigue situándose por debajo de otros mercados de la Comunitat Valenciana con mayor presión residencial.

Los expertos recuerdan que la ubicación, la cercanía a la playa, el estado del inmueble y la escasez de oferta explican buena parte de estas diferencias.

El gran problema ya no es solo el precio

Más allá del coste mensual, el verdadero desafío para quienes buscan alquilar una vivienda es encontrar una disponible.

Un reciente informe del Observatorio del Alquiler concluye que la provincia de Castellón necesitaría alrededor de 2.000 viviendas más para recuperar el nivel de oferta existente hace apenas cinco años. En la actualidad, el número de inmuebles disponibles sigue muy por debajo del registrado antes del fuerte descenso experimentado desde 2019.

Esta falta de oferta provoca que muchos anuncios desaparezcan en cuestión de días e incluso de horas, especialmente cuando se trata de viviendas bien situadas o con precios ajustados.

Como consecuencia, los inquilinos cuentan con menos margen para negociar y la competencia entre quienes buscan piso continúa aumentando.

¿Merece la pena buscar fuera de la capital?

Cada vez más personas responden afirmativamente a esa pregunta. Elegir un municipio cercano puede traducirse en un importante ahorro anual, especialmente para quienes teletrabajan o no necesitan desplazarse todos los días al mismo lugar.

En algunos casos, la diferencia acumulada entre vivir en una localidad con alquileres más bajos y hacerlo en una de las zonas más demandadas puede superar los 1.800 euros al año, una cantidad suficiente para compensar otros gastos relacionados con el transporte o el día a día.

Aun así, el precio no debería ser el único criterio. Antes de tomar una decisión conviene valorar también la oferta de servicios, la conexión con el lugar de trabajo, el acceso al transporte público o la disponibilidad real de viviendas en cada municipio.

Mientras el mercado del alquiler sigue tensionado en la provincia, localidades como AlmassoraBenicarlóBurrianaVila-real o Vinaròs continúan figurando entre las opciones con precios más contenidos. En un contexto de fuerte demanda y escasa oferta, elegir bien el municipio puede marcar una diferencia importante en la economía familiar.