El sonido de las zapatillas golpeando el asfalto marcó el ritmo de un fin de semana en Castellón el que el deporte ocupó las calles, los hoteles, las terrazas y los comercios. La XVI edición del Maratón bp Castelló y el XIII 10K Facsa transformaron el paisaje urbano de la capital de la Plana en un escaparate rebosante de energía, esfuerzo y dinamismo económico.
La ciudad alcanzó un 80% de ocupación hotelera coincidiendo con la celebración de ambas pruebas, un dato que confirma el peso del turismo deportivo como motor de actividad. Cerca de 4.000 corredores participaron, muchos de ellos acompañados por familiares y amigos, lo que multiplicó las pernoctaciones y elevó el consumo en restaurantes, cafeterías y tiendas.
La prueba, organizada por el Club Atletisme Running Castelló, recorrió distintos puntos del casco urbano y el Grao. El Ayuntamiento desaca que la imagen de avenidas llenas de corredores y público ha consolidado la cita como uno de los grandes eventos deportivos del calendario castellonense.
El impulso del turismo deportivo
La concejal de Turismo, Arantxa Miralles, ha destacado que apostar por eventos de este tipo supone una "inversión estratégica con retorno directo" en la economía local. La edil ha subrayado que "la combinación de deporte y promoción turística permite atraer visitantes fuera de la temporada alta" y contribuir a reducir la estacionalidad, uno de los grandes retos del sector.
Miralles ha añadido que la prueba "nos permite posicionarnos como una ciudad dinámica, saludable y atractiva durante todo el año, beneficiando directamente a hoteles, restaurantes y comercios”.
Por su parte, la concejal de Deportes, Maica Hurtado, ha señalado que la Maratón y el 10K ya son una "seña de identidad" para Castellón. Más allá de las cifras, Hurtado ha enfatizado la cita proyecta una imagen "moderna y activa" que, según ha apuntado, refuerza su posicionamiento como destino "capaz de albergar competiciones de primer nivel".
El balance del fin de semana confirma que el binomio deporte y turismo funciona. Castellón no solo ganó en ambiente y participación, sino también en visibilidad y actividad económica, demostrando que cada corredor que cruza la meta deja una huella que va mucho más allá del cronómetro.